La mañana siguiente, pude ver el amanecer
mas hermoso y aunque no viera por la ventana, la veía a ella y para mi eso era
perfecto, salimos hacia la catedral y hablamos con el obispo organizando el día
de nuestra boda, la cual había quedado pautada para dentro de dos días. Una vez
que salimos de la catedral nos dirigimos una vez mas a casa.
— Bebe ¿me buscas o te busco para ir al
baby shower?
— Yo te llevo mi vida, acuérdate que
igual tendré que asistir.
— Esta bien amor, ven vamos a casa para
cambiarme.
— Pero si estas bien. — Dije mirando el
escote de su vestido negro.
— No, bien para ti pero es un baby shower
no una velada romántica.
— Ok vamos a tu casa. — Sonreí y la bese.
Me gusta besarla como si se generara dentro de mí una sensación muy grata, la
cual no encuentro palabras para describir lo genial que se siente.
Llegamos a su casa, me dio un beso en la
mejilla, bajo del auto y entro a su casa, 5min mas tarde, mi teléfono sonó.
“Mensaje de Albanni”
Ella: amor, te extraño ven y me ayudas a
escoger que ponerme.
Yo: ok, ya entro, yo también te extraño.
Entre inmediatamente, ella estaba en su
habitación sacando todo lo que tenia en su closet sin saber que ponerse, tome
una camiseta morada con rayas blancas.
— Esto te lucirá bien. — Exclame
sonriéndole
— Para ti, esta muy escotada
— ¿Y? esto te hará ver bien. — Dije
mientras me acercaba a ella lentamente, le quite el vestido con sutileza
dejándola una vez mas desnuda solo para mi, nos dejamos caer en la cama
dejándonos llevar por la pasión entre caricias y besos.
— Amor me iré a duchar ¿Quieres venir
conmigo? — Dijo de manera incitante
— ¿Contigo? No, tal vez después con ese
cuerpo no. — Bromee sonriéndole
— ¡Ah si, pues ahora te vienes conmigo!
Dijo tomándome de la mano y halándome hasta la ducha, al entrar note como su
cuerpo mojado se veía mas sensual y excitante, no pude resistirme, me beso y
volvimos hacer de las nuestras una vez mas.
— ¿En que piensas bebe?
— En ti, tú eres mi vida, te amo y te
amare aun después que muera.
— Esa frasecita tuya no me gusta bebe.
— Pero es la verdad.
— Bueno, yo también te amo bebe.
Salimos de la ducha, nos vestimos, al
final se coloco la camiseta que le había escogido, la cual le quedaba
perfectamente ajustada resaltando su exuberante y distinguido busto, un jeans
blanco levanta trasero. Simplemente se veía sensual.
— Y te quejabas por la camiseta. — dije
sarcásticamente.
— Voy a estar contigo ¿Verdad?
— Desde luego que si.
— Entonces estaré espectacular para ti.
— Ok, vamos a casa para cambiarme de ropa
también.
— Esta Bien solo dejame secar el cabello.
— Replico.
— Pero te ves bien así. —Dije
despeinándola.
— Ya, dejame secar el cabello. — Dijo
fingiendo molestia.
— Mirame. — La gire hacia mi, la volví a
besar. — En el mundo hay miradas de todo tipo, miradas que matan, que enamoran,
curiosas, indecisas, inocentes, descaradas, miradas que se escapan más allá de
donde deben mirarse hay miradas que sucumben a otras, pero la tuya, la tuya es
especial, me matas cuando le tuerces los ojos a los demás, me enamoras cuando
sonríes y tus ojos se ponen chiquitos, en fin sencillamente te amo. — Volví a
besarla, esta vez un beso duradero, un beso que demostraba todo lo que sentía por
ella, simplemente un beso de amor, con una lagrima que deslizaba por su suave
mejilla.
— Te amo, Gracias por existir en mi vida.
Nos dirigimos al baby shower de su prima,
al llegar su prima nos recibió, aunque me hizo una mirada despreciativa, seguí
tomado de la mano caminando hacia su casa; yo se que le caigo mal aunque no se
exactamente porque.
— Pasen, tomen asiento. — Indico
sonriente hipócritamente, luego llegaron las demás invitadas, visualiza todo el
ambiente y solo veía mujeres, era el único hombre allí.
— Perdoname no quería venir sola. —
Susurro en mi oído.
— Tranquila, bueno ya estas aquí, luego
te busco por ahora me voy. — Dije un tanto serio.
— Ok, pero antes…— Y me dio un beso de
placer, de amor, de esos que solo ella sabe dar. Besos rústicos mezclados con
sutileza. Salí rápidamente hacia mi auto, estaba loco por irme de aquel lugar,
encontrarme con mis amigos tomar unos tragos y demás, o al menos eso pensaba
que pasaría. Encendí mi auto, ajuste el retrovisor y note que ella me despedía
desde la puerta con su sonrisa que me enamora, seguí viéndola sin fijarme en el
camino, por lo que no pude observar que el semáforo estaba en rojo, cuando iba
cruzando a mitad de la calle solo pude escuchar el aturdidor sonido de la
bocina de un camión que se dirigía a toda velocidad hacia mi, no pude
reaccionar solo observe cuando Albanni se echo los brazos encima.
— Albanni, perdoname por no poder casarme
contigo. — Fue lo que pensé en ese momento.
Cuando reaccione mi cabeza estaba sobre
las piernas de Albanni, su pantalón estaba todo ensangrentado, igual sus manos,
no resistía verla llorar, trate de moverme pero me era imposible gire mi cabeza
visualizando mi auto destruido por completo dándome una imagen de como me
encontraba en ese momento.
— ¿Qué… ¿Qué ha pasado? — Dije sintiendo
un dolor muy intenso en todo mi pecho, sentía que poco a poco mi corazón se
detenía y me quedaba sin aire.
— No hables amor por favor. — Dijo
llorando desesperada pidiendo a gritos una ambulancia.
— Bebe no quiero que llores por mi.
— Callate, callate no gastes fuerzas por
favor. — Se desesperaba cada vez más.
— Ven dame un beso. — Pedía un beso para
despedirme de este mundo con lo que más amaba, sus besos. Al besarme sentí que
me decía que me quedara con ella, que no me fuera, en ese beso se aferraba a mí.
— Amor te amo en vida, y te amare aun
después que muera.
— Callate, amor no te vallas, quedate
conmigo no me dejes sola por favor te lo suplico. — Dijo Albanni llorando y una
de sus lagrimas cayo en mi mejilla, sentí un dolor mas horrible del que sentía,
sentía que se desgarraba mi corazón al verla llorar de esa manera.
— Te amo. — Cerré mis ojos dejándome
llevar lentamente por la muerte.
— No amor no te mueras. — Grito cayendo
desolada sobre mi, me beso y en ese momento pude morir en paz, pero susurro con
la poca fuerza que le quedaba “Mi amor te hará vivir” con una lagrima en sus
labios me dio un ultimo beso dándome fuerzas para seguir viviendo. Abrí mis
ojos respondí a su beso y le dije.
— Gracias por devolverme a la vida.
— No fui yo, fue la fuerza de nuestro
amor. Cerré mis ojos una vez más, y no los pude volver abrir, pero pude
escuchar todo a mí alrededor.
3 Meses pasaron desde aquel accidente
hasta hoy que pude abrirlos, Albanni ha estado las 24horas del dio los 7dias de
la semana a mi lado, hablándome, ella sabia que yo la escuchaba, me besaba y me
decía que abriera los ojos que me extrañaba, que ni se me ocurriera irme sin
casarme con ella, pero que sobre todo recordara que con ella no moriré, pues su
amor me hará vivir.
Esa mañana Albanni se acerco a darme un
beso mañanero como lo hacia todos los días, al besarme la abrace, y de la
emoción, se abalanzo sobre mi.
—
Te amo, te amo, te amo, sabia que despertarías tarde o temprano y aquí estaría
para recibirte. — Dije entre cortando sus palabras con un beso.
— Esta bien amor, te pude escuchar todo
este tiempo, también sentí todos y cada uno de tus besos, recuerda que te amo
en vida y te amare después que muera.
— Shh, nunca vuelvas a repetirme esa
frase, mi amor te hará vivir, y esa frase trae mala suerte. — Dijo
silenciándome y reclamándome con un beso largo y apasionado de bienvenida.
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