Camino a casa me decía que se había
preocupado, que no vuelva a hacer nada igual que la preocupo en vano.
— ¿Pero te ha gustado nuestro pasatiempo?
— Sonreí para alegrarla otra vez.
— Pues si, lo único que no me gusto fue
que te pelearas aunque fuera en broma. — Su rostro se torno serio una vez más.
— Es normal, cuando se ve que queda solo
se hace lo imposible por ganar. — Trate de explicarle, pero fue
inútil.
— ¿Y a todas las llevas allí? — Sonrió
maliciosamente mirándome directamente a los ojos.
— ¿Perdón?
— Quiero decir a tus amigas, o tu novia.
— Se podía notar que no le gusto pronunciar esas últimas palabras.
— No, mis amigas son más… “delicadas”, y
no tengo novia, aun. — La mire como diciéndole con la mirada que esperaba que
ella fuera mi novia, luego me concentre en el camino.
— ¿Quieres decir que yo no soy delicada?
— No, no, no quise decir eso, es solo que
ellas son más aburridas, tú eres la primera chica que juega con nosotros.
— Ah ok, ¿adonde vamos? Este no es el
camino a casa. — Replico Albanni una vez que vio el camino.
— Tienes razón, este no es el camino,
porque me he tomado el atrevimiento de llevarte a comer algo, imagino que
tendrás hambre ¿no?
— No, no, bueno si pero no, mira como
estoy vestida y mi cabello esta horrible, si deseas vamos a casa nos bañamos y
volvemos a salir, ¿te parece? — me miraba de una manera que nunca nadie lo ha
hecho, era como si me suplicara y a la vez me exigiera, pero todo en una misma
mirada.
— ¿Quieres decir…?
— Quiero decir tú, en tu casa y yo, en la
mía.
— Claro, a eso me refería. — me sonroje,
por pena o vergüenza tal vez, lo cierto es que había algo de ella que me
llamaba que me decía que ella era la chica de mis sueños.
— ¡Si, claro! — Exclamo acomodando su
hermoso cabello hacia atrás.
Me dirigí primero hacia su casa, nos
despedimos con un beso en la mejilla que esta vez no se si seria mala suerte,
pero salió bien, o eso pensé yo, hasta que llegue a mi casa; me dirigí a mi
habitación quitándome la ropa por el camino, entre a la ducha me vi en el
espejo y de repente vi un regalito que me dejo, aunque quien sabe si fue
queriendo o sin querer. En mi mejilla se encontraba la marca de su labial rojo
carmín, inmediatamente esbocé una sonrisa y abrí la ducha, de nuevo en la
habitación dudaba entre el traje negro o blanco, me decidí por el primero,
mientras me vestía tome mi móvil y le escribí.
Yo: ¿Paso por ti?
Ella: No, aun no, dame 20 minutos please.
Yo: Esta bien, me copias.
Pensé. — Mujeres, toda una vida
cambiándose.
Luego de media hora de incesante espera
suena mi móvil.
Ella: Estoy lista, cuando desees puedes
pasar por mí.
Me dirigí al garaje y vi el Audi TT rosa
de mi madre y me dije — Donde no fueras rosa, hasta te conduzco, pero te
imaginas bajándome de esta belleza rosa, seria el hazme reír jajajaj, si hasta
a mi me da risa imaginarme. Volví a tomar las llaves de mi auto y partí hacia
su encuentro.
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