martes, 10 de febrero de 2015

capitulo II



Camino a casa me decía que se había preocupado, que no vuelva a hacer nada igual que la preocupo en vano.
— ¿Pero te ha gustado nuestro pasatiempo? — Sonreí para alegrarla otra vez.
— Pues si, lo único que no me gusto fue que te pelearas aunque fuera en broma. — Su rostro se torno serio una vez más.
— Es normal, cuando se ve que queda solo se hace lo imposible por ganar.                 — Trate de explicarle, pero fue inútil.
— ¿Y a todas las llevas allí? — Sonrió maliciosamente mirándome directamente a los ojos.
— ¿Perdón?
— Quiero decir a tus amigas, o tu novia. — Se podía notar que no le gusto pronunciar esas últimas palabras.
— No, mis amigas son más… “delicadas”, y no tengo novia, aun. — La mire como diciéndole con la mirada que esperaba que ella fuera mi novia, luego me concentre en el camino.
— ¿Quieres decir que yo no soy delicada?
— No, no, no quise decir eso, es solo que ellas son más aburridas, tú eres la primera chica que juega con nosotros.
— Ah ok, ¿adonde vamos? Este no es el camino a casa. — Replico Albanni una vez que vio el camino.
— Tienes razón, este no es el camino, porque me he tomado el atrevimiento de llevarte a comer algo, imagino que tendrás hambre ¿no?
— No, no, bueno si pero no, mira como estoy vestida y mi cabello esta horrible, si deseas vamos a casa nos bañamos y volvemos a salir, ¿te parece? — me miraba de una manera que nunca nadie lo ha hecho, era como si me suplicara y a la vez me exigiera, pero todo en una misma mirada.
— ¿Quieres decir…?
— Quiero decir tú, en tu casa y yo, en la mía.
— Claro, a eso me refería. — me sonroje, por pena o vergüenza tal vez, lo cierto es que había algo de ella que me llamaba que me decía que ella era la chica de mis sueños.
— ¡Si, claro! — Exclamo acomodando su hermoso cabello hacia atrás.
Me dirigí primero hacia su casa, nos despedimos con un beso en la mejilla que esta vez no se si seria mala suerte, pero salió bien, o eso pensé yo, hasta que llegue a mi casa; me dirigí a mi habitación quitándome la ropa por el camino, entre a la ducha me vi en el espejo y de repente vi un regalito que me dejo, aunque quien sabe si fue queriendo o sin querer. En mi mejilla se encontraba la marca de su labial rojo carmín, inmediatamente esbocé una sonrisa y abrí la ducha, de nuevo en la habitación dudaba entre el traje negro o blanco, me decidí por el primero, mientras me vestía tome mi móvil y le escribí.
Yo: ¿Paso por ti?
Ella: No, aun no, dame 20 minutos please.
Yo: Esta bien, me copias.
Pensé. — Mujeres, toda una vida cambiándose.
Luego de media hora de incesante espera suena mi móvil.
Ella: Estoy lista, cuando desees puedes pasar por mí.
Me dirigí al garaje y vi el Audi TT rosa de mi madre y me dije — Donde no fueras rosa, hasta te conduzco, pero te imaginas bajándome de esta belleza rosa, seria el hazme reír jajajaj, si hasta a mi me da risa imaginarme. Volví a tomar las llaves de mi auto y partí hacia su encuentro.



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