martes, 10 de febrero de 2015

Capitulo I



La primera vez que la vi, ella se encontraba recostada a la barandilla de su balcón, mientras yo a cada paso quedaba cautivado viendo como su hermoso cabello danzaba con la melodía del viento, mis ojos se iluminaron sin explicarme el porque, de pronto ella volteo a verme. Disimule y rápidamente seguí mi camino, luego de haber dado unos cuantos pasos no pude resistirme así que voltee a verla una vez mas, al hacerlo ella estaba mirándome con una sonrisa en su rostro, levanto su mano y me despidió; nunca había visto un rostro igual, su finura la hacia confundirse fácilmente con una diosa, su sonrisa en esa boca pequeñita y simplemente hermosa, se adornaba con un hoyuelo a cada extremo, sus cejas delicadamente finas hacían juegos con sus pestañas maquilladas, sus ojos, maravillosamente marrones y su magnifico cabello oscuro y liso, tantas maravillas juntas me hicieron pensar que no podía ser a mi a quien se dirigía, debía ser a alguien mas. Observe disimuladamente a mi alrededor pero no había nadie cerca, solo ella en su balcón y yo dirigiéndome a casa. «No puede ser, simplemente no tenia razón alguna para hacerlo, pensé en ese momento» Seguí mi camino pensando en ella, no podía entender el porque, llegue a casa arrojando las llaves a la mesa y colocando  las bolsas de las compras en el tope; no podía sacarla de mi mente, esos maravillosos ojos, y su cabello no podía olvidarlo tan fácil, encendí el televisor para ver south park pero increíblemente no sabia de lo que hablaban solo pensaba en ella. Así que me pregunte.
— ¿Por qué no puedo sacarla de mi mente? ¿Será que me conoce y no la recuerdo? Si no es así ¿Por qué me despedía? O sino ¿Por qué me saludaba?
— Tantas preguntas me formule y para todas tenia un simple “no se”, decidí irme a dormir pensando que ya mañana no la recordaría.
Al otro día por ser sábado me levante a las 12:00pm, me prepare un ligero sándwich de pollo, cuando me disponía a comerlo tocaron a mi puerta, me dirigí a mi habitación corriendo a ponerme un short y una camiseta Nike que encontré en un gancho al entrar, Salí disparado hacia la puerta.
— ¿Quién podrá ser? — Me pregunta mientras abría, cuando abrí, sorpresa para mi estaban afuera Rauddyn, Franknir, Melo; mis mejores amigos de la prepa.
— Veo que el viejo se ha despertado. — Dijo Melo burlándose de mi edad aunque solo son un año menor que yo ellos tienen 19 mientras que yo tengo 20 los cuales cumplí ayer.
— No te burles, no es su culpa que además de viejo sea lento. — Añadió Rauddyn a la burla.
— ¿han venido solo a burlarse de mi? Pregunte fingiendo molestia.
— Hemos venido a invitarte esta noche a la discoteca. —Dijeron todos en coro. Quede en silencio durante un par de segundos.
— Vamos Ken acepta, así podremos celebrar tu cumpleaños ya que ayer no pudimos. — Señalo Franknir en tono de suplica.
— Esta bien, pero han venido solo para eso en vez de haberme mandado un pin o un whatsapp, incluso un mensaje, ¡para que tienen sus móviles!
— Queríamos venir en persona y disculparnos por no haberte acompañado ayer. — Señalo Rauddyn cabizbajo.
— Bueno entonces nos veremos en la noche. — Una vez dicho esto, se fueron en el Mustang cobra de Rauddyn. Tome mi celular, lo encendí y enseguida empezaron a llegar las notificaciones de mensajes, whatsapp y pines que me habían llegado sin poderlos leer por tenerlo apagado. “felicitaciones, que dios y la virgen te den  mucha felicidad y salud” y demás con el mismo mensaje eran todo lo que tenia en mi móvil,  me asome al garaje y vi el Ferrari 275 GTB plateado de mi padre, su reliquia del pasado. Siempre me decía que en el parecía un espía, que lograba sentirse igual o mejor que el famoso James Bond de 007. Decidí tomarlo prestado e ir y pasar el día en la playa para no pensar en nada mas y menos en aquella rubia, que ya empezaba a asomarse en mi mente. Volví a casa con la puesta del sol, buscaba en mi closet que ponerme, no encontré nada que me gustara, resignado me coloque un jeans Hugo Boss negro y una camisa Guess gris los zapatos negros casuales de uso diario, gel en el cabello y listo, preparado para la noche, solo falta un detalle el perfume, tome el frasco de Ferrari Black, rocié por todo mi cuerpo acabando el poco contenido que tenia. Comenzó a sonar la melodía fiesta pagana de mago de oz.
  ¡Ya me están llamando! — pensé al escucharla, pues es la melodía que le había configurado a los tres.
— Hi. — Dije vacilante con tono de indio.
— Oye te estamos esperando muévete. — Señalo Rauddyn impaciente.
— Ya llego dame 20min y llego.
— ¿20min? — Gritó — ¿no tienes auto?
— Si pero me iré caminando por que como tomaremos, tu sabes que yo no manejo tomando. — Señale explicándole el porque de los 20min.
— Ok, entonces te esperamos. — Exclamo terminando la llamada.
Camino a la discoteca recordé que para llegar allí tenia que pasar por la casa de aquella hermosa rubia, me sonroje al pasar por allí; pero no había nadie, sentí un alivio que no duro mucho. Cuando gire en la esquina, ella venia directamente hacia mi, sentía como mi corazón palpitaba mas y mas rápido, no me explicaba porque; nuestros cuerpos se rozaron al estilo cámara lenta, dejándome detallar el aroma de su maravilloso perfume, lo detalle inmediatamente pudiendo notar la mezcla de algodón de azúcar, pimienta rosa y mandarina, sin lugar a dudas es el perfume sexy de la famosa Carolina Herrera; sin poderlo evitar voltee a verla una vez mas, pero en esta ocasión ella no volteo. Seguí mi camino a la discoteca con una alegría que sentí solo al verla.
— ¿De que me he perdido? — Bromee al llegar.
— De nada, solo de ver tanta belleza junta. — comento Franknir sonriéndole pícaramente a una chica que pasaba por nuestro lado, no estaba mal pero no era mi tipo.
— Pensé que tendría que ir a buscarte. — Señalo Rauddyn en tono molesto
— Pues ya ves que no. — Señale para molestarlo más. —Bueno ya, entremos a disfrutar de la fiesta.
Luego de una hora de baile, música, tragos y coqueteo con algunas chicas, salí a responder una llamada de mi madre; quien me decía que cuidara todo en casa y que tuviera cuidado con las reliquias de papá. En especial el auto, Como siempre mi madre sobreprotectora. Cuando me disponía a entrar, escuche en la lejanía el fabuloso rugido del Toyota ft 86 II reconocible a kilómetros de distancia. Cuando llego inmediatamente supe que era el 2014. Sentí curiosidad por saber quien era el dueño, aunque por el color, un rosa llamativo deduje que era una dueña. Se vio la maravillosa escultura de la pierna de una diosa, cuando se bajo por completo, era ella, la morena que me tenia pensando solo en ella, paso por mi lado con un hermoso vestido rojo con una flor blanca a un costado de su abdomen, escotado para hacer lucir sus voluptuosos pechos, y destapada la espalda hasta su cintura para provocar a mas de una mirada hacia donde no se puede ver, al menos a mi ya me tenia hipnotizado.
Entre a la discoteca una vez más y les plantee un reto a mis amigos, sabiendo que era la forma para acercarme a ella.
— ¿Qué les ha parecido la morenita del vestido rojo? — pregunte señalándola con mis labios.
— Eh, viejo pero con buen ojo. — bromeo Melo.
— Tengo un plan, escuchen. — dije reuniéndolos a todos. — Mi plan consiste en que cada uno de nosotros ira a pedirle su número, el que no lo logre, pagara la cuenta de todos esta noche y el que no quiera aceptar el reto se le anotara en su cuenta.
Y así fueron pasando todos y cada uno, pero ninguno consiguió su numero. Cuando llego mi turno, me acerque a la barra. — Buenas noches. — Dije con tono grueso y caballeroso.
— Buenas noches. — Contesto con una voz suavemente angelical, indeciso sobre que tomar le pregunte.
— ¿Me aceptarías un trago?
— Si, ¿Por qué no? — En su rostro se dibujo una sonrisa.
— ¿Qué vas a querer?
— Un mojito por favor. — me dirigí al bartender  y pedí el mojito para la rubia y un whiscola para mi. Mientras preparaba los tragos me gire hacia ella.
— ¿Como te llamas? Pregunte disimulando las ganas que tenia en verdad por saber su nombre.
— Me llamo Albanni y ¿tu? — Dijo con su singular sonrisa.
— Andrew Ken, encantado de conocerte. — Dije fingiendo que era la primera vez que nos veíamos.
— Si, aunque ya nos habíamos visto. — Replico inmediatamente.
— Eh, Bum-Bum aquí están sus tragos. — Interrumpió el bartender.
— Ten, oye ¿te gustaría venir conmigo y con mis amigos a aquella mesa? Pregunte en mi mente un si era señal de triunfo.
— ¿Esos son tus amigos? Pregunto izando su ceja.
— Si, ¿Por qué? — Pregunte con intriga.
— Jah, cada uno de ellos ha venido a pedir mi numero diciendo que tienen una apuesta entre ustedes y que el ganador paga la cuenta de todos, que si les daba mi numero lo que pidiera esta noche era gratis. ¿Es verdad? — Ahora su rostro se había tornado algo serio, con sus cejas fruncidas demostrando la molestia que sentía.
— No, claro que no, debe ser que les pareciste atractiva y trataron de conseguir tu numero, pero que falta de imaginación jajajaj. — Fingí no saber nada para que volviera a sonreír y no pensara que yo era un pedante como lo pensaba de mis amigos.
— ¿Quieres decir que para ti no soy lo suficientemente atractiva? — De nuevo se dibujaba una sonrisa en su rostro pero esta vez algo maliciosa.
— No, no, no quise decir eso e…
— Pero lo dijiste. — Dijo girándose y dándome la espalda fingiendo molestia
— Perdóname no fue mi intención. — Me disculpe, se giro nuevamente. — Eres muy hermosa de verdad, pero no creo que el número de una dama nunca se debe pedir a primera vista, sin antes hablar. Ahora vuelvo iré a la mesa con mis amigos, ¿quieres venir? — Le pregunte una vez mas.
— No, gracias con ellos no. — Señalo torciendo los ojos, en ese momento supe que me había enamorado de ella, pero tenia que disimular ya que era solo la primera vez que hablamos y no creo que ella sienta lo mismo por mi, por ahora, era solo de buscar la manera de hacerla sentir bien conmigo, y por lo visto ya lo estaba logrando.
— ¿Te gustaría si te hago compañía? — Pregunté para comprobar mi hipótesis.
— ¡Claro! Digo si tú quieres. — Hipótesis comprobada efectivamente ya le había caído bien.
  Ok, déjame ir entonces a despedirme de ellos y ya vuelvo.
— Esta bien no te tardes. — Dijo sonriéndome, me acerque a la mesa de mis amigos.
— Muchachos, como que entre todos cancelaran lo mío y lo de ella, me voy estaré con ese bomboncito que ustedes por falta de imaginación dejaron ir. — Me burle de ellos y volví a la mesa con Albanni.
— Ya volví cor… — me contuve esperando que ella no se hubiera dado cuenta.
— ¿Corazón? ¿Era eso lo que me ibas a decir? — Pregunto mirándome fijamente sin dejar de sonreír.
— Perdona, así trato a mis amigas. — Mentí, a mis amigas las llamo por sus nombres, en realidad a la primera que le he dicho corazón tan rápido era a ella.
— No te disculpes, me gusta también, corazoncito.   — Dijo sonriente.
— ¿Tu vives en el balcón aquel donde te vi?
— Si, ¿tu también vives por ahí o cerca verdad?
— Si, cruzo en la esquina de abajo unas 5 casas más y llego.
— ¿Te puedo hacer dos preguntas?
— ya me estas haciendo una, te queda una.
— ¿Por qué me saludabas, o me despedías ayer?
— Es que… — Se sonrojo quedando en silencio por varios segundos.
— ¿Qué?
— Te has fijado en mí, y me has parecido lindo. — Me sonroje, mire mi reloj las 3:00am mierda era tarde y ahora que le decía a Albanni, no quería parecer un grosero y dejarla allí sola.
— Creo que es tarde. — Tuve que decir la verdad, nunca me ha gustado decir mentiras. — Perdóname por dejarte aquí pero luego te compensare.
— No te preocupes también me voy ya, no había visto la hora.
— Los tragos los anotas a mi cuenta por favor. — Le dije al bartender, sabiendo que yo no pagaría ni un centavo.
Salimos los dos pasando por un lado de la mesa de mis amigos, ella subió a su auto, y yo seguí caminando.
— ¡Sube, te llevo! — Grito estacionando su auto a mi lado.
— Tranquila, además no quiero molestar.
— No es ninguna molestia, sube, igual vivimos cerca. — Dijo sonriente. Como podía negarme a tan maravillosa propuesta, aunque fuera cerca el trayecto.
— Ok, acepto. — Subí al auto, me contuve la emoción siempre había querido subirme a uno de estos pero nunca había tenido la oportunidad, y aun mejor con la grata compañía que tenia. — ¿Tuyo?
— Si, me lo regalo mi padre a los 19.
— Y ¿que edad tienes?
— ¿Qué edad crees que tengo?
— 19 y medio.
— Jajaja. — Primera risa que le escuchaba, me sentí feliz inmediatamente. — tengo 20 ¿y tu?
— ¿Cuantos crees?
— Mmm, 35 jajajaj.
— Me veo tan viejo. — Me agache hacia el retrovisor en señal de broma.
— Tienes como 20 también. — dijo sonriente.
— Adivinaste.
— Oye, porque el bartender te llamo Bum-Bum.
— Es que cuando era niño yo decía que mi carro iba sonar Bum-Bum, y el es un amigo de la infancia, el único que me dice así.
— Bueno que gracioso, Bum-Bum jajaja. Hemos llegado. — Señalo un poco cabizbaja, note que quería seguir hablando conmigo.
— Bueno, Espero que tus padres no te regañen por llegar tan tarde con un chico y además desconocido. —Deje salir una risilla, saque mi móvil 03:15am.      — Yo vivo sola jajajaj.
— Bueno adiós. — Dije dirigiéndome a darle un beso en la mejilla, se distrajo y le di sin querer un beso tipo de media luna, inmediatamente me disculpe por darle ese beso.
— No te preocupes, ha sido culpa mía. — dijo sin dejar de sonreír.
— Me darías tu número, a ver si te invito a salir mañana en señal de disculpas. — Mentí, en realidad quería su número para si, invitarla a salir pero para luego pedirle que fuera mi novia, cosa que se daría con el tiempo.
— Claro anota 0…
— No, mejor ten anótalo. — Le acerque mi teléfono para que lo anotara, de igual forma repico a si misma para guardar mi numero también.
— Me guardare como “Albanni corazón” ¿no hay problema verdad?
— No, ninguno.
— Te guardare como k, ¿te parece?
— Claro, si así lo quieres, no veo problema.
Una vez en casa, tome una ducha fría y no paraba de pensar en que por poco y beso su hermosa boquita, ¿Qué habría pasado si lo hubiera hecho? Me dirigí a mi habitación tratando de conciliar el sueño, pero fue imposible, así que encendí el tv, estaban pasando un maratón especial de los Simpson en Fox, por lo que me distraje viéndolos hasta que me quedara dormido. Luego de una larga hora, seguía sin poder conciliar el sueño, me di por vencido, esta noche no dormiría.
Empezó a sonar mi móvil, me pregunte quien podría ser a esta hora, tal vez mis amigos, al tomarlo quede sorprendido.
“Mensaje de Albanni corazón”
Ella: perdona, espero no te haya despertado, no podía dormir y quería seguir hablando contigo.
Yo: tranquila, lo estoy, al igual que tu tampoco puedo dormir estoy viendo los Simpson, tu que haces.
Ella: nada recostada en mi cama leyendo.
Yo: ¿y que lees?
Ella: un libro de una trilogía romántica, voy por el primero se llama canciones para Paula.
Yo: a ver si algún día me lo prestas.
Ella: ok cuando lo termine de leer, sigamos conociéndonos, cuéntame más de ti.
Yo: ¿Que quieres saber?
Ella: ¿Te han regañado tus padres por llegar a esta hora?
Yo: no jajajaj, mis padres no están en casa, están de vacaciones para Acapulco o Cancún algo así no se, y los tuyos, ¿como es eso que vives sola?
Ella: bueno, mis padres viven en Dubái y de allá me mandan lo que necesito.
Yo: Ah, claro por eso todos tus lujos jajajaj.
Ella: ¿Cuáles, solo el auto?
Yo: si claro.
Ella: perdóname, tratare de dormir si no me van a salir ojeras y no te gustaría verme así jajajaj.
Yo: tranquila, que duermas.
Quede pensando, porque me escribiría a mi, acaso seria la primera vez que no podía dormir, en fin no podre saberlo. Luego de tanto pensar y ver los Simpson logre conciliar el sueño.
Al otro día me despertó el sonido de mi móvil, eran ellos.
— ¿Qué quieren?
— Vamos a ir al campo de paintball en 2 horas, ¿quieres venir?
— Ok, 2 horas, estaré allí. — dije finalizando la llamada.
Me levante enseguida, me arregle, me fije la hora 02:00pm. Cuando me disponía a salir, sonó mi móvil “Mensaje de Albanni corazón”.
Ella: hola, perdona lo de esta madrugada pero me venció al final el sueño.
Yo: tranquila, ¿quieres acompañarme a jugar paintball?
Ella: ¿paintball? Nunca he jugado.
Yo: vamos yo te enseño.
Ella: ¿y quienes estarán?
Yo: mis amigos, otros extraños que estén allí, y yo ah y tu si quieres venir conmigo.
Ella: ¿los de anoche?
Yo: si, ¿Por qué te molestaron tanto?
Ella: son unos idiotas, todos trataron de conseguir mi número con mentiras.
Yo: ¿solo por eso?
Ella: si, solo por eso.
Yo: esta bien, ¿vendrás conmigo?
Ella: esta bien acepto.
Yo: no será tan malo, además andarás conmigo. Entonces paso por ti en 30min.
Ella: noooo, tengo que arreglarme.
Yo: solo ponte algo viejo, que te ensuciaras jajajaj.
Ella: ¿ya me das órdenes? Jajajaj.
Yo: no, es solo en verdad te vas a ensuciar y mucho.
Ella: pasa por mi en 40 min si, por favor, por favor, por favor.
Yo: hiciste puchero, jajajaj, bueno en 40 estoy en tu casa.
Sentía una alegría porque iba conmigo.
— Es extraño como nacen las conexiones, cuando se trata del amor cupido trabaja de forma misteriosa jajajaj”. — Pensaba en ese momento. Le di comida a Dante, mi perro un Pomeranian negro de 5 meses, muy cuchi, aunque no es mío de mi madre, pero igual ahora yo lo alimento, se hicieron los 40 min. De espera y me dirigí a buscarla en mi Audi E-Tron rojo y negro. Al llegar, nunca le he tocado la bocina a mi auto; y no iba ser la primera vez, en vez de tocar la bocina, lo acelere a fondo para que saliera, al verlo quedo asombrada.
— ¡WAO! Veo que no soy la única amante de la velocidad, ¿Cuándo los corremos a ver quien gana? — Dijo aun sorprendida.
— Jajajaj cuando quieras. — Dije sonriente.
— Bueno ¿así estoy bien? Pregunto mirándose de arriba a bajo.
— Para mi si. — Dije sin borrar la sonrisa.
— Ven, sube que nos deben estar esperando. — Le oculte la capota para sorprenderla más.
— Y descapotable también, veo que tienes buen gusto, ¿de tu padre?
— Jah eso deseara él, este bebé es mío. — dije acariciando suavemente el tablero. Sonó mi móvil, esta vez un numero desconocido, conteste.
— Hola bebe, aquí te estoy esperando. — se escucho una voz sensualmente provocativa, mire a Albanni y note como se moría de los celos.
—Tranquilo, has como si no estuviera aquí. — Dijo con frialdad.
— ¿Quién eres? — pregunte confuso.
— ¿Ya no me recuerdas? Soy Candy.
— ¿Candy? — ¿Quien era Candy?
— Candy el caramelo jajajaj, idiota has caído. — Grito Rauddyn en tono burlón, pude ver que Albanni se reía de mí.
— Eres un hijo de su… — no complete la frase, nunca la completo por lo que no es grosería técnicamente. — ¿Qué paso? — Añadí con curiosidad.
—Vienes retrasado eso paso.
— Ya voy en camino, y acompañado.
— ¿Te trajiste a Dante?
— No, voy acompañado de una princesa. — mire a Albanni, se sonrojo. — les daremos una paliza.
Termine la llamada, acelere más el auto, llegando en 5 minutos donde debía durar 20, ¡como vuela mi auto!
— Nunca he jugado ¿como ganaremos?
— Vas a estar en mi quipo, yo te cubriré.
— Esta bien, pero… ¿son duras? — Podía notar el miedo en su voz.
— ¿Qué tan buena eres disparando un arma?
— Nunca lo he hecho.
— Prometo no dejar que te toque ni una gota de pintura. — levante mi mano derecha y sonreí.
— ¿Eres bueno en eso?
— No es que sea bueno, pero ellos son más pésimos que un mocho de ambas manos. — Bromee haciéndola reír. Cuando llegamos, quedaron sorprendidos al verme con Albanni.
— Llego el viejo, acompañado de una princesa. — Vacilo Rauddyn.
— ¿Un viejo? ¿Qué edad tienen ustedes?
— 19. — Respondieron en coro.
— Ah, son unos nenes, con razón lo de anoche.         —Dijo Albanni torciéndole los ojos, lo que me provoco una sonrisa leve.
— Bueno para que vean que no soy malo, me iré con Albanni solos contra ustedes tres.
— Ah, lo que quieres es estar con ella a solas. — Me sonroje. — Y si así fuera ¿Qué? — Dijo Albanni abrazándome.
— Vamos K, enseñémosle a estos niños quienes mandan.
— Ahora no es ni Andrew, ni Ken, ahora es K jajajaj. — Dijo burlonamente Franknir.
— Bueno ya, yo lo llamo así, no se burlen de K. — Odie que hubiera dicho esas palabras, ya que harían que ellos se burlaran mas.
— Ahora lo defendemos, el viejo incapaz de defenderse solo jajajaj. — Señalo Melo muerto de risa.
— Ya, ya, empecemos seremos el equipo…
— Rojo. — Me interrumpió Albanni.
Nos colocamos el traje, nos separamos. Mi estrategia la dejaba sola, sabia que no se atreverían a dispararle, cuando la atraparan caer por la espalda y hacer que soltara el arma. Y justamente Rauddyn fue el primero en caer en la trampa, la arrincono.
— Veo que tu noviecito te ha dejado sola, estas acabada. — Dijo Rauddyn provocando miedo en Albanni. En ese momento le hice señas a Albanni.
— Pues fíjate que mi noviecito esta tras de ti. — Dijo Albanni con una sonrisa al verme aparecer de la nada.
— Jah, no te creo. — Dijo Rauddyn confiado que estaban ellos dos solos.
— Pues deberías, y yo que tu suelto el arma, recuerda que esto a quema ropa es muy duro recuerdas la ves aquella en el pecho el mano a mano. — Dije sarcásticamente.
— Ok, ya, yo me retiro. — Rauddyn levanto su arma y empezó a caminar.
— Suelta el arma lentamente. — Al soltarla. — ahora ve camina hacia el frente para que no te duela. — Cuando iba a cierta distancia dispare para sacarlo del juego uno menos quedan 2. De la misma manera cayo Franknir. El único que opuso resistencia fue Melo, cuando le dije lo mismo que a Rauddyn, me engaño y quiso entrarse a golpes conmigo, aunque nunca en la cara, por ser juego, igual le pesaba la mano, yo no me quedaba atrás, íbamos parejos, solo se escuchaban los “ dale, dale, no se deje Melo dale duro”, sumado a los gritos de Albanni por creer que era enserio nuestra pelea, tome mi única bala de pintura que llevaba en el pantalón, y la aplaste en su pecho, quedando así ganadores Albanni y yo sin manchas de pintura, bueno la mancha roja que me salpico a la hora de marcar  a Melo.

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