Cuando llegue a su casa, quede atónito
ante la maravillosa vista, ella ya me esperaba afuera, al llegar empezó a
acercarse, rápidamente me baje y le abrí la puerta del copiloto, y de esa forma
detallarla mejor con ese vestido blanco un poco corto, haciendo contraste con
mi traje, formábamos buena pareja. Además se veía sensual y provocativa.
— Pensé que ya no existían los
caballeros. — Dijo sonriente una vez más con sus labios carmín.
— Pues, ya vez que te equivocaste. — No
le dejaba de sonreír, ella simplemente me hacia feliz. Me dirigí al restaurant
donde ya había hecho las reservaciones. El Rivercafé.
— Mírate estas mal arreglado. Dijo
arreglándome el corbatín, mientras lo arreglaba, sentía como mi corazón
empezaba a latir mas y mas rápido, seguí conduciendo callado por todo el camino
pensando en las emociones que ella me hacia sentir, al menos uno de los dos
estaba enamorado del otro, ese uno era yo y ese otro era ella, aunque no quería
demostrárselo, hasta no estar seguro que ella sintiera lo mismo por mí. Al
llegar de igual manera le abrí la puerta, con un mando a distancia coloque la
sirena al auto. Entrelace su brazo al mío, nos dirigimos a la mesa e inmediatamente
nos acercaron el menú.
— Me puedes traer una botella de cansillero
del diablo por favor. — Le dije al mesero mientras Albanni me miraba sonriente.
— Ok, y ¿que van a cenar los señores? —
Pregunto el mesero, con la mirada le decía a Albanni que escogiera ella.
— Pasta a la marinera. — Sugirió Albanni.
— pasta a la marinera para la dama, ¿y
para el caballero?
— Igual — Dije viéndola a los ojos y
sonriéndole, Albanni se sonrojo; el mesero se dirigió a buscar nuestros platos.
— “Cansillero del diablo” que nombrecito
para un vino. — Exclamo.
— Tienes que probarlo, te gustara te lo
aseguro. — Hable suavemente para no molestar a los demás.
— ¡Mmm, si tú lo dices!, me siento un
poco apenada.
—
¿Apenada? ¿Por qué?
— porque ya acepte una cena contigo y te
conocí apenas ayer. — Señalo cabizbaja.
— Venga, no te preocupes. En ese momento
llego el mesero con nuestra botella, además de 2 copas de cristal, para
degustar mejor el vino. Inmediatamente sirvió las dos copas y se retiro una vez
mas.
— Brindemos por un día especial que hemos
vivido hoy, por esta hermosa noche, y brindemos por ti, ¿Salud?
— Salud. — Sonamos las copas en son del
brindis.
— ¿Por mí? ¿Por qué por mí? — Pregunto
extrañada.
— Bueno, porque… no te apenes cuando te
vuelva a invitar a una cena. — Dije lo primero que me pasaba por la mente,
aunque el brindis no era exactamente por eso, sino más bien porque estaba allí,
en ese momento conmigo.
— Ok, también brindemos por lo nuevo que
pueda nacer. — Sonrió una vez mas, dejando ver un leve y hermoso brillo en sus
labios, como quería quitarle ese labial con mis labios, pero me tuve que
resistir, aunque se que de mañana no pasara, o creo que no pasara.
El mesero nos trajo la cena, retirándose
inmediatamente, no duro ni 15 minutos, eso es buen servicio. Sentí celos de la
pasta en ese momento, ella si podía quitarle su labial.
— ¿Esta buena la pasta? — Pregunte en
broma.
— ¡Deliciosa! — señalo inmediatamente. —
¿Por qué? ¿No te parece?
— No, no, es solo que tú tienes un
aderezo especial. — Sonreí y señale su labial.
— Ah, ahora entiendo, pues, si, hasta
sabe mejor. — indico provocativamente.
— ¿Puedo probarlos yo también?
— Jajajaj, ¡no! — Dijo soltando una suave
risilla.
— Ok, tendré que esperar más. — Indique
echándome un poco hacia atrás.
— Pues si, tendrás que esperar. — Soltó
otra risilla.
Terminamos de comer y nos dirigimos a su
casa para así dar por terminado la noche.
— ¿Te ha gustado? — Fije la mirada en sus
ojos.
— Ya, que me haces sonrojar. — Dijo
sonrojándose. — Y si, si me ha gustado, gracias por todo, pero no te fijes
tanto en mi fíjate en el camino.
— ¿Miedo?
— Jah, ¿miedo de que? — Respondió en tono
retorico.
— Digo, porque nos estrellemos o algo así.
— ¡No, no tengo miedo!
— Entonces ¿Por qué me impides mirarte?
— Porque me haces sonrojar. — Dijo
pintándose los labios una vez más.
— Ok, no te mirare más entonces. — Bromee
posando mi mirada en la carretera fingiendo seriedad.
— No, no quise decir eso es que…
— ¿Es que qué? — La interrumpí.
— Es que… tú… bueno yo… en fin, me
incomodas.
— ¿Ahora te incomodo? — Dije vacilante,
pues ya sabia exactamente lo que pasaba, y eso me dio la oportunidad de planear
lo que pasaría mañana.
— No, no me incomodas, sino que, me da
pena es eso. — Cambio su mirada hacia la ventana.
— Bueno, entiendo.
Llegamos a su casa y ella se bajo del
auto, pero no sin antes volverme a dejar su firma personal, un beso que quedo
grabado en mi mejilla. Una vez mas, llegue a mi casa y me volví a desvestir, me
coloque un short playero y una camiseta de tirantes negra; me lancé a la cama y
encendí mi tv, coloque una película llamada Antes de partir de Jack Nicholson y
Morgan Freeman, la que me hizo cambiar la forma de ver las cosas, coloque a
cargar mi móvil, que le quedaba solo el 9% de la batería, una vez que lo
conecte, se ilumino la pantalla.
“Mensaje de Albanni corazón”
Ella: Creo que el vino me ha caído mal.
Yo: ¿Por qué lo dices? ¿Te sientes mal?
Ella: no, no puedo dormir.
Yo: No debió ser el vino, tal vez la
pasta que escogiste.
Ella: A lo mejor, y ¿que haces?
Yo: veo una película hasta que me de
sueño y ¿tú?
Ella: Trato de dormir, pero no puedo.
Yo: ¿Quieres venir? Vemos la película y
nos dormimos, además así te cuido.
Ella: jajajaj, eso quisieras.
Yo: pues si, eso quiero, por eso te
invito, jajajaj.
Ella: pero yo no, esta oscuro y le temo a
la oscuridad.
Yo: ¿voy y te busco?
Ella: noooo, es mas seguro dormir aquí sola,
jajajaj.
Yo: bueno, yo solo quise ayudar.
Ella: Si claro, tan humanitario.
Yo: bueno si te ayuda te mando un besito
de buenas noches.
Ella: claro que me ayudara, feliz noche
descansa y para ti también un besito.
Yo: gracias.
Ni siquiera termine de ver la película,
me quede profundamente dormido y sin querer, aunque queriendo, soñé con ella.
Podía observarla con un impetuoso vestido blanco de boda, atrás 2 niños la
ayudaban a que no arrastrara el vestido, levantando las puntas, su hermoso
rostro era cubierto por un velo, se dirigía hacia mi, que la esperaba en un
altar, apareció el padre quien nos casaría y me dijo.
— Puedes besar a la novia. — Enseguida,
tome su velo lo hice suavemente hacia atrás, sus maravillosos ojos marrones,
brillaban de la alegría, su pequeña boquita pronunciaba un te amo, la incline
un poco hacia atrás y junte nuestros labios en un beso de amor. Pude escuchar
las campanas de las historias de verdadero amor, en mi mente se llegaba la
imagen de un valle lleno de flores, una montaña por la que descendía una
cascada cristalina donde los rayos del sol la iluminaba y hacia brotar un
arcoíris, era el arcoíris mas hermoso que había visto en toda mi vida.
Nuevamente el padre dijo.
— Escuchad hijo mío. — solo podía
escuchar una melodía que reconocía perfectamente y que me iba sacando poco a
poco de ese hermoso sueño.
Tome mi móvil y en la pantalla se
reflejaba “Llamada de Albanni corazón”
— Hola ¿Pudiste dormir? — Dije aun con
los ojos achinados por recién levantarme.
— Hola, digamos que un poco.
— Yo te dije que vinieras, tú no quisiste.
— Bromee, pues sabia claramente que no iba venir, pero debía intentarlo.
— Jajajaj, si yo se que fui yo quien no
quiso ir, para compensarlo, además de todo lo de ayer, ¿Quieres almorzar en mi
casa?
— Ok, me avisas cuando tengas listo el
almuerzo. — Dije sin creerme que era de verdad que me estaba invitando a su
casa.
— ¡Ya! ¡Vente, no has visto la hora! —
Grito ahuyentándome el poco sueño que me quedaba.
— No, ni idea, me estoy acabando de
levantar.
— Son las 02:00 pm. — Se podía sentir su
tono exaltado.
— Esta bien, perdona. — Bromee por su
tono de voz. — Dame 20 minutos y estoy allí, ¿Te parece?
— Después nosotras somos las que nos
tardamos. — Finalizo la llamada, inmediatamente me levante, tome una ducha
militar; de esas que duran 5 min me arregle lo mas rápido que pude una camiseta
blanca un pantalón ufo negro y unos converse, inmediatamente me dirigí hacia su
casa, mas bien corrí hacia ella, al llegar, tome aire me arregle el cabello con
la mano y toque el timbre.
— Hola. — Me dio un beso en la mejilla,
dejándome atónito por la ropa que tenia, un pijama azul semitransparente haciendo
notar su ropa interior blanca. — Hacia el almuerzo y no pude arreglarme. —
Añadió sonriendo e invitándome a pasar.
— Hola, tranquila te ves hermosa, bueno
eres hermosa y te ves sexy.
— Que creativo, me dices un alago y te
fijas en mi a la vez.
— Eres sencillamente irresistible. —
Realmente lo estaba, no podía quitarle los ojos de encima.
— Ven, la comida esta servida, espero te
guste es pato a la naranja con patatas fritas y queso crema.
— ¡Mmmm! Que bien cocinas, si cocinas así
me casare contigo.
— ¡No volveré a cocinar!
— oye ¿Te gustaría dar un paseo conmigo,
ya?
— ¿Adonde? — Dijo emocionada — ¿Adonde?
Cambio su tono de voz haciendo que se había atorado.
— Tengo una casa en la playa y quisiera
que me acompañaras.
— Claro, pero debes darme tiempo de
arreglarme y sin quejarte ¿Ok?
— Ok, entonces te espero aquí.
— Bueno, iré a arreglarme; luego lavare
esto. — Se dirigió a su habitación, cerrando la puerta, aunque me conforme con
la imagen que mis ojos vieron, simplemente era irresistible, y yo allí sin
poder decirle nada, tenia que buscar la manera para decírselo ya no podía aguantar
mas, decidí distraerme lavando lo que habíamos ensuciado en el almuerzo.
— ¿Cuál te gusta mas? ¿El negro o el
azul? — Pregunto saliendo de su habitación con el cabello aun mojado sobre su
hombro derecho y envuelto en una toalla.
— Yo no lo usare, lo harás tú, además soy
malo escogiendo. — Dije sonriendo.
— Entonces me quedare así hasta que
elijas Cual me coloco. — Contesto tomando asiento en el comedor.
— Por mi bien, te ves mejor así con el
cabello mojado. — Sonreí pícaramente.
— Ah, ya veo, pues me voy a mi habitación
y me encierro allí. — Dijo haciendo ademan de irse.
— No, espera. Usa el negro te verías
mejor resaltaría tu cabello y tus ojos. — Dije al ver que se iba a ir.
— Ok, ya salgo. — Dijo tratando de
retirarse, pero al momento de girarse hacia su habitación; su toalla se cayó
dejándome contemplar las maravillas del mundo contenidas en su cuerpo
escultural. Rápidamente volvió a taparse y se encerró en su habitación una vez
más.
— Ya estoy lista. — Dijo abriendo la
puerta. — Perdona lo de hace un momento no fue mi intención no quiero que
pienses que soy una...
— Shhh, no digas nada mas solo fue un
accidente solo eso, no pienso ni pensé mucho menos pensare mal de ti. — Dije
interrumpiéndola.
— Gracias, eres muy lindo. — Dijo
abalanzándose a mis brazos.
— ¿Nos vamos? — Susurre a su oído.
— Ok, ¿pero en mi auto o en el tuyo? — Dijo
de manera vacilante.
— En el mío. — Señale de inmediato.
Acelere por la autopista, podía ver que
le gustaba a Albanni, era un motor potente, llegamos a la playa, inmediatamente
me invadieron recuerdos nostálgicos de mi niñez.
— Por eso no vengo tan seguido. — Pensé
en voz alta.
— ¿Por qué? — Pregunto Albanni
— Esta casa me trae recuerdos de mi
niñez. — Dije recordando como con mi padre y mi madre solíamos juguetear en la
orilla.
— Ok, entiendo pero ven vamos a bañarnos.
— Señalo Albanni.
— pero ¿Ropa para ti? — Pregunte viendo
que solo tenía su bolso de mano.
— No te preocupes, desnuda. — Dijo
sonriendo pícaramente. — jajajaj, eso quisieras tu, yo vine preparada. — Ya Dijo
sacando de su bolso traje de baño de dos piezas rojo.
— Ok, ven te muestro donde cambiarte. —
la lleve al cuarto que era de mis padres para que se cambiara tranquilamente,
al salir quede estupefacto al ver como resaltaba su cuerpo escultural.
— ¿Cómo me veo? — Pregunto girando para
dejarme contemplarla completamente.
— Te ves estupenda. — Dije sonriendo.
— ¿y tú? — Pregunto notando que no me
había cambiado aun.
— Ya me cambio espérame. — rápidamente me
coloque un short y Salí de nuevo.
— Ven atrápame. — Dijo corriendo hacia la
playa, yo detrás de ella la perseguía pero no podía, hasta que la hice
adentrarse un poco mas al agua para que esta le impidiera correr, luego de 10
minutos de estar tras ella, pude atraparla, pero ambos tropezamos y caímos,
estuvimos a punto de besarnos en cambio yo resistí las ganas y seguí jugando
con ella, así fue pasando el día entre
juegos y juegos. Nos dirigimos una vez mas a nuestras casas. Al llegar a mi
casa no quería cocinar, pensé no cenar, en ese momento sonó mi teléfono.
“Mensaje de Albanni corazoncito”
Ella: tengo hambre y pereza de cocinar.
Yo: jajajaj. Yo tengo sueño, hambre y
pereza de cocinar.
Ella: ¿Sueño por qué?
Yo: agotado, eres muy enérgica jajajaj.
Ella: jajajaj, tu eres el flojo.
Yo: ven, te invito a cenar en mi casa.
Ella: jajajaj esta bien acepto.
Yo: bueno te espero entonces.
Ella: ya voy saliendo de la casa espérame
en la puerta si, por favor, por favor, por favor.
Yo: -.- esta bien allí te espero.
Ella: mas te vale.
Inmediatamente me dirigí a la puerta y la
espere, al verla en la esquina sonrió, su cabello aun se veía mojado por la
playa.
— Aun no he preparado nada. — Dije en
tono de disculpa.
— Me invitaste a comer sin tener nada
hecho, ¿Qué clase de invitación es esta? — Dijo sonriente.
— Preparare panqueques. — Dije
dirigiéndome a la cocina.
— esta bien, te ayudo. — Dijo
dirigiéndose a mí.
— Si quieres.
— Claro que quiero.
Mientras preparábamos los panqueques,
hicimos todo un desastre estábamos llenos de harina cuyo juego comenzó con un
poquito de harina en la nariz.
— Te ves más bonita jajajaj. — Dije
riéndome.
— tu te ves mas horrible. — Dijo a
carcajadas.
Terminamos de cenar y la invite a ver una
película, después de rogarle tanto acepto, una vez que termino la película ella
ya estaba dormida, se veía cansada así que la cubrí con un edredón para que no
le diera frio, al hacerlo esbozo una sonrisilla que me hizo sonreír a mi
también, quería darle un beso en los labios pero me contuve dándoselo en la
frente. Cuando desperté en la mañana quede sorprendido ella me estaba
abrazando, suavemente levante su brazo, me levante y decidí preparar el
desayuno para llevárselo a la cama. Tostadas con tocino, huevos y jugo de
naranja un desayuno clásico, me acerque a su oído y la llame suavemente.
— Albanni, Albanni, Albanni.
— Si, estoy despierta, perdón por
invadirte. — Dijo estirándose para acabar de despertarse.
— Tranquila, acomódate vamos a desayunar.
— Le dije acercándole el desayuno.
— No te hubieras molestado.
— No fue ninguna molestia.
— Mmmm, crujientes como me gustan. —
Señalo las tostadas.
— ¿Qué hora es? — Dijo buscando su
celular.
— Las 10:30am. — Dije viendo el reloj.
— Es tarde ya. — Dijo asombrada.
— ¿Tienes algo que hacer? — Pregunte con
un poco de celos.
— Solo salir con mis amigas ¿y tú?
— Iré a jugar paintball.
— Eres adicto a ese juego. — Dijo
sonriente.
— No, solo es mi pasatiempo. — Explique.
— ¿Podemos ir?
— Claro pero esta vez bandos opuestos. —
Dije de manera retorica.
— Jah, te ganaremos ya veras, cubriremos
todos los ángulos en grupo. — Dijo sonriendo.
— Ok, llamare a mis amigos.
— Pues yo llamare a mis amigas.
Tome mi celular e inmediatamente llame a
Melo.
— Melo ¿con quien estas?
— Solo, bueno con el mono de Franknir.
— Copiado, mira pasa la voz guerra de
paintball ya, en 30min. En el campo.
— Ok, suena interesante.
— Les cuadrare números a todos si saben
aprovechar.
— no me jodas.
— No te estoy jodiendo, llevare amigas.
— ¿Tu o tu noviecita?
— no es mi novia, aun.
— Igual quien las va a traer.
— Ella, la guerra hombres vs mujeres.
— Ah ya entendí la de los números quieres
que hagamos la norte-sur-este rincón 1-2.
— Exacto que bien piensas eres casi tan
inteligente como yo.
— Quieto Einstein, bueno te esperamos en
20min.
— 30.
— 20.
— Ok, 15 entonces.
— Así me gusta campeón.
— Bueno, ganaremos. — Grito en son de
triunfo finalizando la llamada.
Entre una vez mas a donde estaba ella.
— Bueno ya planee con mis amigos ¿y tú?
— Solo 3 amigas y yo iremos. — Dijo
Albanni un poco decepcionada.
— mejor, así seremos uno con uno. —
Señale sonriendo pícaramente.
— No, no es justo ustedes saben mas. —
Exclamo Albanni en forma de puchero.
— ¿Dónde esta tu ya les ganaremos? — Me
burle tiernamente.
— De igual le ganaremos.
— Ya lo veremos. — Dije seguro de la
victoria que tendríamos.
— Exacto ya lo veremos. — dijo haciendo
su cabello hacia atrás y saliendo.
— ¿Adonde vas? — Pregunte exaltado.
— A buscar a mis amigas.
— Las buscamos, ven yo te llevo.
— Pero no cabrán todas, déjame y vamos en
ambos autos ¿si? — Dijo en tono suplicante, mirándome como niña regañada.
— Esta bien, vamos.
Se bajo del auto en su casa, saco su auto
siempre me han fascinado el sonido de los motores de los autos deportivos, me
hace sentir la adrenalina correr por mi sangre.
— Yo te guio, iremos primero a buscar a
Andrea. — Me grito desde su auto.
Llegamos a casa de Andrea, sin perder
tiempo se subió al auto y ahora me grito que la siguiera buscaríamos a Melanie
y luego a Gina. Cuando buscamos a Melanie le escribí.
Yo: ¿Ya no vas full?
Ella: espera, ya a alguien le tocara ir
contigo. ¿Miedo a la soledad?
Yo: Soledad es mi tercer nombre.
Ella: jajajaj, tienes nombre de mujer.
Yo: quiero decir… nada olvídalo.
Ella: Si, mejor jajajaj.
Buscamos por ultimo a Gina, Albanni la
dejo manejar, y ella paso a mi auto.
— ¿Eso querías? ¿Estar conmigo a solas en
el auto? — Dije de forma vacilante sonriendo.
— Si quieres le digo a alguna que se
venga aquí y yo me voy allá. — Dijo burlonamente haciendo ademan de bajarse.
— Si quieres inténtalo. — Dije
sonriéndole y acelerando el auto.
— No me detendrás con eso. — Dijo
abriendo la puerta del auto, rápidamente frene.
— Enserio me dejarías solo. — Dije
tomándole el brazo. — Ven, quédate era broma. — Añadí haciéndola subir.
— Yo también bromee. — Dijo enseñándome
su lengua y cerrando sus ojos, en ese momento me provoco robarle un beso. Pero
ya tenía algo planeado. Llegamos al campo de batalla, Albanni presento a sus
amigas yo a mis amigos y fuimos a buscar los uniformes.
— Déjame hablar a mí, yo me encargo. El
plan va a ser el siguiente, las separamos y las arrinconamos cada quien por
separado, yo las separare desde un principio con lo que les diré, por otro lado
la princesita es mía.
— Esta bien, la princesita es tuya. —
Dijo Franknir en tono burlón.
— Más te vale que funcione. — Exclamo
Melo.
— Funcionara, o para mi será efectivo,
ustedes encárguense de las suyas, jajajaj. Pero no cometan el mismo error que
en la discoteca. — Les dije advirtiéndoles para que no cometan el mismo error
dos veces. Luego de planear lo que haríamos, salimos a llevarles el uniforme.
— Como podrán observar, cada uno de
nosotros tiene un uniforme de un color diferente, y hay otro uniforme del mismo
color. Así que cada una elegirá que color quiere, y según el que elijan el
enemigo será única y exclusivamente el mismo color. Solo que este uniforme
rojo, cuyo color es el mismo que tengo yo será para su capitana, en este caso
Albanni. ¿Entendieron como va ser el juego?
— Si. — Respondieron todos en coro.
— Repito, no puede tener manchas de otro
color sino la del mismo equipo rival.
— Entendido. — Dijo Rauddyn dirigiéndose
a empezar la casería.
— Bueno, sin mas que decir les digo
¡Diviértanse! — Grite para que todos se ocultaran y empezara la batalla de los
sexos. Decidí esconderme por largo rato. Luego salí en busca de Albanni,
llevaba algo en mente y esta iba ser mi oportunidad para que la idea surgiese.
Después de un momento de analizar todo el campo, la vi pasar, obviamente ella
no me vio a mí, por lo que seguí tras ella le coloque el arma en la espalda e
inmediatamente se detuvo.
— Voltea lentamente. — Dije sonriendo;
una sonrisa tan grande que no me cabía en el rostro, pues el plan ya empezaba a
funcionar, solo el casco ocultaba mi sonrisa.
— Baja el arma suavemente y colócate
contra la pared.
— ¿Qué estas pensando?
— Shhh, contra la pared.
— ¿Me dispararías a quema ropa? —Dijo
Albanni preocupada.
— ¿Lo dudas? Le dije en broma una vez que
se pego a la pared.
— Quítate el casco. — Albanni obedecía lo
que le pedía, tenia miedo de que de verdad disparara tan cerca. — Ahora quítame
el mío. — Añadí.
— ¿Para que? — Pregunto confundida.
— Quiero ver mejor lo que pasara ahora. —
Dije bromeando, ella me quito el casco.
— Ahora escucha atentamente, ¿Recuerdas
el primer día que te vi?
— Si, ¿pero que con eso?
— Bueno, desde ese día te quiero en silencio,
pero hoy ese silencio habla y te pregunta ¿Quieres ser mi novia?
— ¡Si, acepto! — Dijo dándome un enorme
beso, donde me hacia sentir exactamente lo mismo del sueño. Solo que había algo
diferente, esta era la realidad.
— Creí que solo yo te quería. — Añadió
mirándome fijamente a los ojos con un brillo de felicidad que no se lo había
visto, ese es el famoso brillo en los ojos de los enamorados.
— Si, algunas veces por pensar así,
dejamos pasar las oportunidades de encontrar el verdadero amor, pero ya ves que
también te quiero, incluso mas de lo que tu a mi.
— Bueno, yo te quiero muchisisisimo más.
Pero reto es reto, y yo te dije que te ganaría. — Dijo sonriendo de manera
maliciosa al ver que yo había bajado mi arma, ahora era ella quien me apuntaba,
me dio un beso.
— Este es el beso de la derrota. — Me
volvió a besar pero en medio del beso me disparo, pude notar que le había
dolido hacerlo. Mientras me quejaba por el dolor, ella me besaba y me
consentía, entonces comprendí que ese era un dulce dolor. Fuimos a cambiarnos,
y de todos yo fui el único pintado, pero también de todos fui el único que
perdió ganando, cuando me quite el protector pude observar que ya se empezaba a
enrojecer. Me coloque otra vez la ropa.
— Por eso enamorarse es malo. — Dijo
Melo, burlándose de mí mientras Albanni me abrazaba.
— Jajajaj, pues si pero ya me la
desquitare. — Nos despedimos y nos fuimos cada quien por su lado, pero antes,
el desquite.
— ¿Como se llama quien maneja tu auto?
— Gina ¿Por qué?
— Bueno, Gina por favor llevas el auto a
casa de Albanni mañana, hoy se quedara conmigo. — Gina le pregunto a Albanni
con la mirada, y esta solo se encogió de hombros sonriendo.
— ¿Esa es tu venganza? ¿Haciendo que no
me entregue mi auto hasta mañana?
— No, esa no es mi venganza, es solo que
quien me atenderá si el dolor empeora, así como la vez pasada que hasta al
centro de salud fui. — Dije fingiendo estar serio.
— Ay, enserio perdóname no pensé que
seria para tanto. — Dijo preocupada por mí. Fase 2 del plan lista.
— Me gusta ver tu carita de preocupación.
— Le dije acariciando su barbilla y acercándola a mí para besarla.
— ¿Te duele mucho? — Dijo con voz
adolorida.
— Con tus besos me mejoro. — Sonreí y le
di otro beso.
— ¿Me perdonas? — Dijo sintiéndose mal
por haberme disparado
— Si me das un enorme beso
— Pero estas conduciendo. — Frene
inmediatamente haciéndola sonreír, logrando un beso de mis favoritos, de esos
lentos, suaves y que duran para siempre.
— ¿Amor enserio te duele mucho?
— Si te quedas conmigo te digo. — Sonreí pícaramente
mientras una punzada me hizo arrugar el rostro.
— Si amor yo me quedo contigo. — Dijo
haciendo notar su preocupación
— Bueno, no me duele solo a veces me dan
punzadas de dolor pero leves nada mas.
— ¿Me perdonas? No lo vuelvo hacer. —
Dijo agachando su rostro.
— Si amor despreocúpate. — Dije
acariciándole su cabello. Llegamos a casa y decidí cambiarme colocarme una
camiseta de tirantes, Cuando ella vio que ya no estaba enrojecido sino que se
alternaba entre un color verde y morado, se dirigió a la nevera a buscar hielo
para que no se me fuera a inflamar.
— Ten, ponte esto y no te lo quites iré a
casa a buscar mi pijama y una buena crema que tengo para esos casos.
— Esta bien. — Y salió corriendo a su
casa, mientras pensé.
— Vale la pena este dolor, aunque ahora
que lo pienso hubiera planeado mejor una cena, pero ya lo hecho, hecho esta.
Oye espera, ¿Dijo un pijama? Eso quiere decir que enserio se quedara conmigo
esta noche, jajaja. Fase 3 terminada. Mi plan acaba de culminar.
Cuando llego una vez mas, la deje en la
habitación, me dirigí a la cocina a preparar patatas fritas con crema Célery,
termine de prepararla y note que aun no salía así que toque la puerta.
— ¿Qué quieres? — Su voz se notaba algo
baja.
— Ya esta lista la cena.
— No saldré. — Dijo dándole un golpecito
a la puerta.
— ¿Por qué? — Dije sin saber lo que
pasaba.
— Estoy en pijama. — Pude notar que
estaba haciendo puchero.
— Ven, sal no seas tonta. — Dije mientras
con las llaves abrí, al pasar note que era porque tenía un pijama igual al que
tenía cuando me invito a almorzar solo que este era un poco mas claro, me
dejaba ver claramente su ropa interior negra. — Ven amor comamos aquí estamos
solos tu y yo nadie te vera, bueno solamente yo.
— Tonto, esta bien vamos. — Dijo
halándome del brazo hacia la cocina, al acabar la cena vimos 3msc y tengo ganas
de ti. Aunque fueron mas los juegos que hicimos que lo que vimos de las películas.
Tratamos de dormir pero yo no la dejaba ni ella a mí.
— ¡Ya déjame dormir! — Dijo en tono
suplicante.
— Ok, duerme. — Vacile haciéndome el
serio
— Esta bien, ven no puedo dormir y además
no tengo sueño. — Dijo besándome y haciéndome cosquillas.
— Tú dijiste que dormirías. — Bromee
haciéndome el serio.
— no, ven devórame a besos. — Dijo
colocándose encima de mí y besándome.
— Esta bien. — Dije posándome ahora
encima de ella, besándola y haciéndole cosquillas, sus risas me enamoraban cada
ves más y mas, luego de tanto jugar, me acosté a su lado la abrase, para así
quedarnos dormidos.
Cuando desperté ella estaba frente a mí y
me abrazaba, al ver su hermoso rostro frente a mí, mire sus labios y suavemente
la bese, abrió los ojos en ese momento.
— Buen día amor. — Dijo estirándose.
— Buen día mi cielo ¿Qué tal dormiste?
— ¡Como una reina! — Suspiro. Me levante
dirigiéndome a abrir las persianas, el sol hacia brillar sus ojos e iluminaba
su cabello, era como si estuviera viendo un ángel, que en realidad estaba con
mi ángel.
— ¿Te gustaría ir a comer una ensalada de
frutas?
— Es unja magnifica idea, me iré a
cambiar. — Se dirigió al baño cerrando la puerta, luego de una corta larga
espera salió y nos dirigimos a comer.
—
Te amo K. — Era la primera vez que lo escuchaba tan pronto, pero yo sentía lo
mismo.
— También te amo Albanni.
— K, te amare hasta que muera, ¡Eres muy
lindo! — Dijo abrazándome y haciéndome sonrojar con la última frase.
— Albanni, te amare en vida y te amare
aun después que muera.
— Shhh, mi amor siempre te hará vivir. —
Dijo cubriéndome la boca con su dedo.
— Tú eres muy linda y muy…— La bese.
— ¿Muy que? — Interrumpió el beso.
— Muy inocente. — Le dije en broma.
— Si claro, parece que no recuerdo quien
fue el inocente ayer. — Dijo doblándose de la risa.
— Veras que la próxima te ganare.
— Ya lo veremos. — Dijo mirándome
vengativamente.
— Tú lo has dicho, ya lo veremos. —
Detuve el auto y enseguida intento bajarse
— ¿Qué vas hacer? — Le pregunte de manera
sarcástica
— ¿No comeremos aquí? — pregunto confusa
— Si pero espera, mira tienes una
basurita en la pestaña. — No, no, yo te la quito. — Dije deteniendo la acción que pensaba hacer
con su mano, me acerque haciendo ademan de limpiarla.
— Cierra los ojos para ver. — Una vez que
cerro los ojos me acerque a ella y la bese, ella trato de hacerse hacia atrás
pero respondió a mi beso, haciéndolo un beso eterno.
— Que feliz me haces K. Dijo mirándome
fijamente con sus ojos brillosos.
— Y tú a mi Albanni. Simplemente te amo.
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