martes, 10 de febrero de 2015

Capitulo III



Cuando llegue a su casa, quede atónito ante la maravillosa vista, ella ya me esperaba afuera, al llegar empezó a acercarse, rápidamente me baje y le abrí la puerta del copiloto, y de esa forma detallarla mejor con ese vestido blanco un poco corto, haciendo contraste con mi traje, formábamos buena pareja. Además se veía sensual y provocativa.
— Pensé que ya no existían los caballeros. — Dijo sonriente una vez más con sus labios carmín.
— Pues, ya vez que te equivocaste. — No le dejaba de sonreír, ella simplemente me hacia feliz. Me dirigí al restaurant donde ya había hecho las reservaciones. El Rivercafé.
— Mírate estas mal arreglado. Dijo arreglándome el corbatín, mientras lo arreglaba, sentía como mi corazón empezaba a latir mas y mas rápido, seguí conduciendo callado por todo el camino pensando en las emociones que ella me hacia sentir, al menos uno de los dos estaba enamorado del otro, ese uno era yo y ese otro era ella, aunque no quería demostrárselo, hasta no estar seguro que ella sintiera lo mismo por mí. Al llegar de igual manera le abrí la puerta, con un mando a distancia coloque la sirena al auto. Entrelace su brazo al mío, nos dirigimos a la mesa e inmediatamente nos acercaron el menú.
— Me puedes traer una botella de cansillero del diablo por favor. — Le dije al mesero mientras Albanni me miraba sonriente.
— Ok, y ¿que van a cenar los señores? — Pregunto el mesero, con la mirada le decía a Albanni que escogiera ella.
— Pasta a la marinera. — Sugirió Albanni.
— pasta a la marinera para la dama, ¿y para el caballero?
— Igual — Dije viéndola a los ojos y sonriéndole, Albanni se sonrojo; el mesero se dirigió a buscar nuestros platos.
— “Cansillero del diablo” que nombrecito para un vino. — Exclamo.
— Tienes que probarlo, te gustara te lo aseguro. — Hable suavemente para no molestar a los demás.
— ¡Mmm, si tú lo dices!, me siento un poco apenada.
  — ¿Apenada? ¿Por qué?
— porque ya acepte una cena contigo y te conocí apenas ayer. — Señalo cabizbaja.
— Venga, no te preocupes. En ese momento llego el mesero con nuestra botella, además de 2 copas de cristal, para degustar mejor el vino. Inmediatamente sirvió las dos copas y se retiro una vez mas.
— Brindemos por un día especial que hemos vivido hoy, por esta hermosa noche, y brindemos por ti, ¿Salud?
— Salud. — Sonamos las copas en son del brindis.
— ¿Por mí? ¿Por qué por mí? — Pregunto extrañada.
— Bueno, porque… no te apenes cuando te vuelva a invitar a una cena. — Dije lo primero que me pasaba por la mente, aunque el brindis no era exactamente por eso, sino más bien porque estaba allí, en ese momento conmigo.
— Ok, también brindemos por lo nuevo que pueda nacer. — Sonrió una vez mas, dejando ver un leve y hermoso brillo en sus labios, como quería quitarle ese labial con mis labios, pero me tuve que resistir, aunque se que de mañana no pasara, o creo que no pasara.
El mesero nos trajo la cena, retirándose inmediatamente, no duro ni 15 minutos, eso es buen servicio. Sentí celos de la pasta en ese momento, ella si podía quitarle su labial.
— ¿Esta buena la pasta? — Pregunte en broma.
— ¡Deliciosa! — señalo inmediatamente. — ¿Por qué? ¿No te parece?
— No, no, es solo que tú tienes un aderezo especial. — Sonreí y señale su labial.
— Ah, ahora entiendo, pues, si, hasta sabe mejor. — indico provocativamente.
— ¿Puedo probarlos yo también?
— Jajajaj, ¡no! — Dijo soltando una suave risilla.
— Ok, tendré que esperar más. — Indique echándome un poco hacia atrás.
— Pues si, tendrás que esperar. — Soltó otra risilla.
Terminamos de comer y nos dirigimos a su casa para así dar por terminado la noche.
— ¿Te ha gustado? — Fije la mirada en sus ojos.
— Ya, que me haces sonrojar. — Dijo sonrojándose. — Y si, si me ha gustado, gracias por todo, pero no te fijes tanto en mi fíjate en el camino.
— ¿Miedo?
— Jah, ¿miedo de que? — Respondió en tono retorico.
— Digo, porque nos estrellemos o algo así.
— ¡No, no tengo miedo!
— Entonces ¿Por qué me impides mirarte?
— Porque me haces sonrojar. — Dijo pintándose los labios una vez más.
— Ok, no te mirare más entonces. — Bromee posando mi mirada en la carretera fingiendo seriedad.
— No, no quise decir eso es que…
— ¿Es que qué? — La interrumpí.
— Es que… tú… bueno yo… en fin, me incomodas.
— ¿Ahora te incomodo? — Dije vacilante, pues ya sabia exactamente lo que pasaba, y eso me dio la oportunidad de planear lo que pasaría mañana.
— No, no me incomodas, sino que, me da pena es eso. — Cambio su mirada hacia la ventana.
— Bueno, entiendo.
Llegamos a su casa y ella se bajo del auto, pero no sin antes volverme a dejar su firma personal, un beso que quedo grabado en mi mejilla. Una vez mas, llegue a mi casa y me volví a desvestir, me coloque un short playero y una camiseta de tirantes negra; me lancé a la cama y encendí mi tv, coloque una película llamada Antes de partir de Jack Nicholson y Morgan Freeman, la que me hizo cambiar la forma de ver las cosas, coloque a cargar mi móvil, que le quedaba solo el 9% de la batería, una vez que lo conecte, se ilumino la pantalla.
“Mensaje de Albanni corazón”
Ella: Creo que el vino me ha caído mal.
Yo: ¿Por qué lo dices? ¿Te sientes mal?
Ella: no, no puedo dormir.
Yo: No debió ser el vino, tal vez la pasta que escogiste.
Ella: A lo mejor, y ¿que haces?
Yo: veo una película hasta que me de sueño y ¿tú?
Ella: Trato de dormir, pero no puedo.
Yo: ¿Quieres venir? Vemos la película y nos dormimos, además así te cuido.
Ella: jajajaj, eso quisieras.
Yo: pues si, eso quiero, por eso te invito, jajajaj.
Ella: pero yo no, esta oscuro y le temo a la oscuridad.
Yo: ¿voy y te busco?
Ella: noooo, es mas seguro dormir aquí sola, jajajaj.
Yo: bueno, yo solo quise ayudar.
Ella: Si claro, tan humanitario.
Yo: bueno si te ayuda te mando un besito de buenas noches.
Ella: claro que me ayudara, feliz noche descansa y para ti también un besito.
Yo: gracias.
Ni siquiera termine de ver la película, me quede profundamente dormido y sin querer, aunque queriendo, soñé con ella. Podía observarla con un impetuoso vestido blanco de boda, atrás 2 niños la ayudaban a que no arrastrara el vestido, levantando las puntas, su hermoso rostro era cubierto por un velo, se dirigía hacia mi, que la esperaba en un altar, apareció el padre quien nos casaría y me dijo.
— Puedes besar a la novia. — Enseguida, tome su velo lo hice suavemente hacia atrás, sus maravillosos ojos marrones, brillaban de la alegría, su pequeña boquita pronunciaba un te amo, la incline un poco hacia atrás y junte nuestros labios en un beso de amor. Pude escuchar las campanas de las historias de verdadero amor, en mi mente se llegaba la imagen de un valle lleno de flores, una montaña por la que descendía una cascada cristalina donde los rayos del sol la iluminaba y hacia brotar un arcoíris, era el arcoíris mas hermoso que había visto en toda mi vida.
Nuevamente el padre dijo.
— Escuchad hijo mío. — solo podía escuchar una melodía que reconocía perfectamente y que me iba sacando poco a poco de ese hermoso sueño.
Tome mi móvil y en la pantalla se reflejaba “Llamada de Albanni corazón”
— Hola ¿Pudiste dormir? — Dije aun con los ojos achinados por recién levantarme.
— Hola, digamos que un poco.
— Yo te dije que vinieras, tú no quisiste. — Bromee, pues sabia claramente que no iba venir, pero debía intentarlo.
— Jajajaj, si yo se que fui yo quien no quiso ir, para compensarlo, además de todo lo de ayer, ¿Quieres almorzar en mi casa?
— Ok, me avisas cuando tengas listo el almuerzo. — Dije sin creerme que era de verdad que me estaba invitando a su casa.
— ¡Ya! ¡Vente, no has visto la hora! — Grito ahuyentándome el poco sueño que me quedaba.
— No, ni idea, me estoy acabando de levantar.
— Son las 02:00 pm. — Se podía sentir su tono exaltado.
— Esta bien, perdona. — Bromee por su tono de voz. — Dame 20 minutos y estoy allí, ¿Te parece?
— Después nosotras somos las que nos tardamos. — Finalizo la llamada, inmediatamente me levante, tome una ducha militar; de esas que duran 5 min me arregle lo mas rápido que pude una camiseta blanca un pantalón ufo negro y unos converse, inmediatamente me dirigí hacia su casa, mas bien corrí hacia ella, al llegar, tome aire me arregle el cabello con la mano y toque el timbre.
— Hola. — Me dio un beso en la mejilla, dejándome atónito por la ropa que tenia, un pijama azul semitransparente haciendo notar su ropa interior blanca. — Hacia el almuerzo y no pude arreglarme. — Añadió sonriendo e invitándome a pasar.
— Hola, tranquila te ves hermosa, bueno eres hermosa y te ves sexy.
— Que creativo, me dices un alago y te fijas en mi a la vez.
— Eres sencillamente irresistible. — Realmente lo estaba, no podía quitarle los ojos de encima.
— Ven, la comida esta servida, espero te guste es pato a la naranja con patatas fritas y queso crema.
— ¡Mmmm! Que bien cocinas, si cocinas así me casare contigo.
— ¡No volveré a cocinar!
— oye ¿Te gustaría dar un paseo conmigo, ya?
— ¿Adonde? — Dijo emocionada — ¿Adonde? Cambio su tono de voz haciendo que se había atorado.
— Tengo una casa en la playa y quisiera que me acompañaras.
— Claro, pero debes darme tiempo de arreglarme y sin quejarte ¿Ok?
— Ok, entonces te espero aquí.
— Bueno, iré a arreglarme; luego lavare esto. — Se dirigió a su habitación, cerrando la puerta, aunque me conforme con la imagen que mis ojos vieron, simplemente era irresistible, y yo allí sin poder decirle nada, tenia que buscar la manera para decírselo ya no podía aguantar mas, decidí distraerme lavando lo que habíamos ensuciado en el almuerzo.
— ¿Cuál te gusta mas? ¿El negro o el azul? — Pregunto saliendo de su habitación con el cabello aun mojado sobre su hombro derecho y envuelto en una toalla.
— Yo no lo usare, lo harás tú, además soy malo escogiendo. — Dije sonriendo.
— Entonces me quedare así hasta que elijas Cual me coloco. — Contesto tomando asiento en el comedor.
— Por mi bien, te ves mejor así con el cabello mojado. — Sonreí pícaramente.
— Ah, ya veo, pues me voy a mi habitación y me encierro allí. — Dijo haciendo ademan de irse.
— No, espera. Usa el negro te verías mejor resaltaría tu cabello y tus ojos. — Dije al ver que se iba a ir.
— Ok, ya salgo. — Dijo tratando de retirarse, pero al momento de girarse hacia su habitación; su toalla se cayó dejándome contemplar las maravillas del mundo contenidas en su cuerpo escultural. Rápidamente volvió a taparse y se encerró en su habitación una vez más.
— Ya estoy lista. — Dijo abriendo la puerta. — Perdona lo de hace un momento no fue mi intención no quiero que pienses que soy una...
— Shhh, no digas nada mas solo fue un accidente solo eso, no pienso ni pensé mucho menos pensare mal de ti. — Dije interrumpiéndola.
— Gracias, eres muy lindo. — Dijo abalanzándose a mis brazos.
— ¿Nos vamos? — Susurre a su oído.
— Ok, ¿pero en mi auto o en el tuyo? — Dijo de manera vacilante.
— En el mío. — Señale de inmediato.
Acelere por la autopista, podía ver que le gustaba a Albanni, era un motor potente, llegamos a la playa, inmediatamente me invadieron recuerdos nostálgicos de mi niñez.
— Por eso no vengo tan seguido. — Pensé en voz alta.
— ¿Por qué? — Pregunto Albanni
— Esta casa me trae recuerdos de mi niñez. — Dije recordando como con mi padre y mi madre solíamos juguetear en la orilla.
— Ok, entiendo pero ven vamos a bañarnos. — Señalo Albanni.
— pero ¿Ropa para ti? — Pregunte viendo que solo tenía su bolso de mano.
— No te preocupes, desnuda. — Dijo sonriendo pícaramente. — jajajaj, eso quisieras tu, yo vine preparada. — Ya Dijo sacando de su bolso traje de baño de dos piezas rojo.
— Ok, ven te muestro donde cambiarte. — la lleve al cuarto que era de mis padres para que se cambiara tranquilamente, al salir quede estupefacto al ver como resaltaba su cuerpo escultural.
— ¿Cómo me veo? — Pregunto girando para dejarme contemplarla completamente.
— Te ves estupenda. — Dije sonriendo.
— ¿y tú? — Pregunto notando que no me había cambiado aun.
— Ya me cambio espérame. — rápidamente me coloque un short y Salí de nuevo.
— Ven atrápame. — Dijo corriendo hacia la playa, yo detrás de ella la perseguía pero no podía, hasta que la hice adentrarse un poco mas al agua para que esta le impidiera correr, luego de 10 minutos de estar tras ella, pude atraparla, pero ambos tropezamos y caímos, estuvimos a punto de besarnos en cambio yo resistí las ganas y seguí jugando con ella, así fue pasando  el día entre juegos y juegos. Nos dirigimos una vez mas a nuestras casas. Al llegar a mi casa no quería cocinar, pensé no cenar, en ese momento sonó mi teléfono.
“Mensaje de Albanni corazoncito”
Ella: tengo hambre y pereza de cocinar.
Yo: jajajaj. Yo tengo sueño, hambre y pereza de cocinar.
Ella: ¿Sueño por qué?
Yo: agotado, eres muy enérgica jajajaj.
Ella: jajajaj, tu eres el flojo.
Yo: ven, te invito a cenar en mi casa.
Ella: jajajaj esta bien acepto.
Yo: bueno te espero entonces.
Ella: ya voy saliendo de la casa espérame en la puerta si, por favor, por favor, por favor.
Yo: -.- esta bien allí te espero.
Ella: mas te vale.
Inmediatamente me dirigí a la puerta y la espere, al verla en la esquina sonrió, su cabello aun se veía mojado por la playa.
— Aun no he preparado nada. — Dije en tono de disculpa.
— Me invitaste a comer sin tener nada hecho, ¿Qué clase de invitación es esta? — Dijo sonriente.
— Preparare panqueques. — Dije dirigiéndome a la cocina.
— esta bien, te ayudo. — Dijo dirigiéndose a mí.
— Si quieres.
— Claro que quiero.
Mientras preparábamos los panqueques, hicimos todo un desastre estábamos llenos de harina cuyo juego comenzó con un poquito de harina en la nariz.
— Te ves más bonita jajajaj. — Dije riéndome.
— tu te ves mas horrible. — Dijo a carcajadas.
Terminamos de cenar y la invite a ver una película, después de rogarle tanto acepto, una vez que termino la película ella ya estaba dormida, se veía cansada así que la cubrí con un edredón para que no le diera frio, al hacerlo esbozo una sonrisilla que me hizo sonreír a mi también, quería darle un beso en los labios pero me contuve dándoselo en la frente. Cuando desperté en la mañana quede sorprendido ella me estaba abrazando, suavemente levante su brazo, me levante y decidí preparar el desayuno para llevárselo a la cama. Tostadas con tocino, huevos y jugo de naranja un desayuno clásico, me acerque a su oído y la llame suavemente.
— Albanni, Albanni, Albanni.
— Si, estoy despierta, perdón por invadirte. — Dijo estirándose para acabar de despertarse.
— Tranquila, acomódate vamos a desayunar. — Le dije acercándole el desayuno.
— No te hubieras molestado.
— No fue ninguna molestia.
— Mmmm, crujientes como me gustan. — Señalo las tostadas.
— ¿Qué hora es? — Dijo buscando su celular.
— Las 10:30am. — Dije viendo el reloj.
— Es tarde ya. — Dijo asombrada.
— ¿Tienes algo que hacer? — Pregunte con un poco de celos.
— Solo salir con mis amigas ¿y tú?
— Iré a jugar paintball.
— Eres adicto a ese juego. — Dijo sonriente.
— No, solo es mi pasatiempo. — Explique.
— ¿Podemos ir?
— Claro pero esta vez bandos opuestos. — Dije de manera retorica.
— Jah, te ganaremos ya veras, cubriremos todos los ángulos en grupo. — Dijo sonriendo.
— Ok, llamare a mis amigos.
— Pues yo llamare a mis amigas.
Tome mi celular e inmediatamente llame a Melo.
— Melo ¿con quien estas?
— Solo, bueno con el mono de Franknir.
— Copiado, mira pasa la voz guerra de paintball ya, en 30min. En el campo.
— Ok, suena interesante.
— Les cuadrare números a todos si saben aprovechar.
— no me jodas.
— No te estoy jodiendo, llevare amigas.
— ¿Tu o tu noviecita?
— no es mi novia, aun.
— Igual quien las va a traer.
— Ella, la guerra hombres vs mujeres.
— Ah ya entendí la de los números quieres que hagamos la norte-sur-este rincón 1-2.
— Exacto que bien piensas eres casi tan inteligente como yo.
— Quieto Einstein, bueno te esperamos en 20min.
— 30.
— 20.
— Ok, 15 entonces.
— Así me gusta campeón.
— Bueno, ganaremos. — Grito en son de triunfo finalizando la llamada.
Entre una vez mas a donde estaba ella.
— Bueno ya planee con mis amigos ¿y tú?
— Solo 3 amigas y yo iremos. — Dijo Albanni un poco decepcionada.
— mejor, así seremos uno con uno. — Señale sonriendo pícaramente.
— No, no es justo ustedes saben mas. — Exclamo Albanni en forma de puchero.
— ¿Dónde esta tu ya les ganaremos? — Me burle tiernamente.
— De igual le ganaremos.
— Ya lo veremos. — Dije seguro de la victoria que tendríamos.
— Exacto ya lo veremos. — dijo haciendo su cabello hacia atrás y saliendo.
— ¿Adonde vas? — Pregunte exaltado.
— A buscar a mis amigas.
— Las buscamos, ven yo te llevo.
— Pero no cabrán todas, déjame y vamos en ambos autos ¿si? — Dijo en tono suplicante, mirándome como niña regañada.
— Esta bien, vamos.
Se bajo del auto en su casa, saco su auto siempre me han fascinado el sonido de los motores de los autos deportivos, me hace sentir la adrenalina correr por mi sangre.
— Yo te guio, iremos primero a buscar a Andrea. — Me grito desde su auto.
Llegamos a casa de Andrea, sin perder tiempo se subió al auto y ahora me grito que la siguiera buscaríamos a Melanie y luego a Gina. Cuando buscamos a Melanie le escribí.
Yo: ¿Ya no vas full?
Ella: espera, ya a alguien le tocara ir contigo. ¿Miedo a la soledad?
Yo: Soledad es mi tercer nombre.
Ella: jajajaj, tienes nombre de mujer.
Yo: quiero decir… nada olvídalo.
Ella: Si, mejor jajajaj.
Buscamos por ultimo a Gina, Albanni la dejo manejar, y ella paso a mi auto.
— ¿Eso querías? ¿Estar conmigo a solas en el auto? — Dije de forma vacilante sonriendo.
— Si quieres le digo a alguna que se venga aquí y yo me voy allá. — Dijo burlonamente haciendo ademan de bajarse.
— Si quieres inténtalo. — Dije sonriéndole y acelerando el auto.
— No me detendrás con eso. — Dijo abriendo la puerta del auto, rápidamente frene.
— Enserio me dejarías solo. — Dije tomándole el brazo. — Ven, quédate era broma. — Añadí haciéndola subir.


— Yo también bromee. — Dijo enseñándome su lengua y cerrando sus ojos, en ese momento me provoco robarle un beso. Pero ya tenía algo planeado. Llegamos al campo de batalla, Albanni presento a sus amigas yo a mis amigos y fuimos a buscar los uniformes.
— Déjame hablar a mí, yo me encargo. El plan va a ser el siguiente, las separamos y las arrinconamos cada quien por separado, yo las separare desde un principio con lo que les diré, por otro lado la princesita es mía.
— Esta bien, la princesita es tuya. — Dijo Franknir en tono burlón.
— Más te vale que funcione. — Exclamo Melo.
— Funcionara, o para mi será efectivo, ustedes encárguense de las suyas, jajajaj. Pero no cometan el mismo error que en la discoteca. — Les dije advirtiéndoles para que no cometan el mismo error dos veces. Luego de planear lo que haríamos, salimos a llevarles el uniforme.
— Como podrán observar, cada uno de nosotros tiene un uniforme de un color diferente, y hay otro uniforme del mismo color. Así que cada una elegirá que color quiere, y según el que elijan el enemigo será única y exclusivamente el mismo color. Solo que este uniforme rojo, cuyo color es el mismo que tengo yo será para su capitana, en este caso Albanni. ¿Entendieron como va ser el juego?
— Si. — Respondieron todos en coro.
— Repito, no puede tener manchas de otro color sino la del mismo equipo rival.
— Entendido. — Dijo Rauddyn dirigiéndose a empezar la casería.
— Bueno, sin mas que decir les digo ¡Diviértanse! — Grite para que todos se ocultaran y empezara la batalla de los sexos. Decidí esconderme por largo rato. Luego salí en busca de Albanni, llevaba algo en mente y esta iba ser mi oportunidad para que la idea surgiese. Después de un momento de analizar todo el campo, la vi pasar, obviamente ella no me vio a mí, por lo que seguí tras ella le coloque el arma en la espalda e inmediatamente se detuvo.
— Voltea lentamente. — Dije sonriendo; una sonrisa tan grande que no me cabía en el rostro, pues el plan ya empezaba a funcionar, solo el casco ocultaba mi sonrisa.
— Baja el arma suavemente y colócate contra la pared.
— ¿Qué estas pensando?
— Shhh, contra la pared.
— ¿Me dispararías a quema ropa? —Dijo Albanni preocupada.
— ¿Lo dudas? Le dije en broma una vez que se pego a la pared.
— Quítate el casco. — Albanni obedecía lo que le pedía, tenia miedo de que de verdad disparara tan cerca. — Ahora quítame el mío. — Añadí.
— ¿Para que? — Pregunto confundida.
— Quiero ver mejor lo que pasara ahora. — Dije bromeando, ella me quito el casco.
— Ahora escucha atentamente, ¿Recuerdas el primer día que te vi?
— Si, ¿pero que con eso?
— Bueno, desde ese día te quiero en silencio, pero hoy ese silencio habla y te pregunta ¿Quieres ser mi novia?
— ¡Si, acepto! — Dijo dándome un enorme beso, donde me hacia sentir exactamente lo mismo del sueño. Solo que había algo diferente, esta era la realidad.
— Creí que solo yo te quería. — Añadió mirándome fijamente a los ojos con un brillo de felicidad que no se lo había visto, ese es el famoso brillo en los ojos de los enamorados.
— Si, algunas veces por pensar así, dejamos pasar las oportunidades de encontrar el verdadero amor, pero ya ves que también te quiero, incluso mas de lo que tu a mi.
— Bueno, yo te quiero muchisisisimo más. Pero reto es reto, y yo te dije que te ganaría. — Dijo sonriendo de manera maliciosa al ver que yo había bajado mi arma, ahora era ella quien me apuntaba, me dio un beso.
— Este es el beso de la derrota. — Me volvió a besar pero en medio del beso me disparo, pude notar que le había dolido hacerlo. Mientras me quejaba por el dolor, ella me besaba y me consentía, entonces comprendí que ese era un dulce dolor. Fuimos a cambiarnos, y de todos yo fui el único pintado, pero también de todos fui el único que perdió ganando, cuando me quite el protector pude observar que ya se empezaba a enrojecer. Me coloque otra vez la ropa.
— Por eso enamorarse es malo. — Dijo Melo, burlándose de mí mientras Albanni me abrazaba.
— Jajajaj, pues si pero ya me la desquitare. — Nos despedimos y nos fuimos cada quien por su lado, pero antes, el desquite.
— ¿Como se llama quien maneja tu auto?
— Gina ¿Por qué?
— Bueno, Gina por favor llevas el auto a casa de Albanni mañana, hoy se quedara conmigo. — Gina le pregunto a Albanni con la mirada, y esta solo se encogió de hombros sonriendo.
— ¿Esa es tu venganza? ¿Haciendo que no me entregue mi auto hasta mañana?
— No, esa no es mi venganza, es solo que quien me atenderá si el dolor empeora, así como la vez pasada que hasta al centro de salud fui. — Dije fingiendo estar serio.
— Ay, enserio perdóname no pensé que seria para tanto. — Dijo preocupada por mí. Fase 2 del plan lista.
— Me gusta ver tu carita de preocupación. — Le dije acariciando su barbilla y acercándola a mí para besarla.
— ¿Te duele mucho? — Dijo con voz adolorida.
— Con tus besos me mejoro. — Sonreí y le di otro beso.
— ¿Me perdonas? — Dijo sintiéndose mal por haberme disparado
— Si me das un enorme beso
— Pero estas conduciendo. — Frene inmediatamente haciéndola sonreír, logrando un beso de mis favoritos, de esos lentos, suaves y que duran para siempre.
— ¿Amor enserio te duele mucho?
— Si te quedas conmigo te digo. — Sonreí pícaramente mientras una punzada me hizo arrugar el rostro.
— Si amor yo me quedo contigo. — Dijo haciendo notar su preocupación
— Bueno, no me duele solo a veces me dan punzadas de dolor pero leves nada mas.
— ¿Me perdonas? No lo vuelvo hacer. — Dijo agachando su rostro.
— Si amor despreocúpate. — Dije acariciándole su cabello. Llegamos a casa y decidí cambiarme colocarme una camiseta de tirantes, Cuando ella vio que ya no estaba enrojecido sino que se alternaba entre un color verde y morado, se dirigió a la nevera a buscar hielo para que no se me fuera a inflamar.
— Ten, ponte esto y no te lo quites iré a casa a buscar mi pijama y una buena crema que tengo para esos casos.
— Esta bien. — Y salió corriendo a su casa, mientras pensé.
— Vale la pena este dolor, aunque ahora que lo pienso hubiera planeado mejor una cena, pero ya lo hecho, hecho esta. Oye espera, ¿Dijo un pijama? Eso quiere decir que enserio se quedara conmigo esta noche, jajaja. Fase 3 terminada. Mi plan acaba de culminar.
Cuando llego una vez mas, la deje en la habitación, me dirigí a la cocina a preparar patatas fritas con crema Célery, termine de prepararla y note que aun no salía así que toque la puerta.


— ¿Qué quieres? — Su voz se notaba algo baja.
— Ya esta lista la cena.
— No saldré. — Dijo dándole un golpecito a la puerta.
— ¿Por qué? — Dije sin saber lo que pasaba.
— Estoy en pijama. — Pude notar que estaba haciendo puchero.
— Ven, sal no seas tonta. — Dije mientras con las llaves abrí, al pasar note que era porque tenía un pijama igual al que tenía cuando me invito a almorzar solo que este era un poco mas claro, me dejaba ver claramente su ropa interior negra. — Ven amor comamos aquí estamos solos tu y yo nadie te vera, bueno solamente yo.
— Tonto, esta bien vamos. — Dijo halándome del brazo hacia la cocina, al acabar la cena vimos 3msc y tengo ganas de ti. Aunque fueron mas los juegos que hicimos que lo que vimos de las películas. Tratamos de dormir pero yo no la dejaba ni ella a mí.
— ¡Ya déjame dormir! — Dijo en tono suplicante.
— Ok, duerme. — Vacile haciéndome el serio
— Esta bien, ven no puedo dormir y además no tengo sueño. — Dijo besándome y haciéndome cosquillas.
— Tú dijiste que dormirías. — Bromee haciéndome el serio.
— no, ven devórame a besos. — Dijo colocándose encima de mí y besándome.
— Esta bien. — Dije posándome ahora encima de ella, besándola y haciéndole cosquillas, sus risas me enamoraban cada ves más y mas, luego de tanto jugar, me acosté a su lado la abrase, para así quedarnos dormidos.
Cuando desperté ella estaba frente a mí y me abrazaba, al ver su hermoso rostro frente a mí, mire sus labios y suavemente la bese, abrió los ojos en ese momento.
— Buen día amor. — Dijo estirándose.
— Buen día mi cielo ¿Qué tal dormiste?
— ¡Como una reina! — Suspiro. Me levante dirigiéndome a abrir las persianas, el sol hacia brillar sus ojos e iluminaba su cabello, era como si estuviera viendo un ángel, que en realidad estaba con mi ángel.
— ¿Te gustaría ir a comer una ensalada de frutas?
— Es unja magnifica idea, me iré a cambiar. — Se dirigió al baño cerrando la puerta, luego de una corta larga espera salió y nos dirigimos a comer.
 — Te amo K. — Era la primera vez que lo escuchaba tan pronto, pero yo sentía lo mismo.
— También te amo Albanni.
— K, te amare hasta que muera, ¡Eres muy lindo! — Dijo abrazándome y haciéndome sonrojar con la última frase.
— Albanni, te amare en vida y te amare aun después que muera.
— Shhh, mi amor siempre te hará vivir. — Dijo cubriéndome la boca con su dedo.
— Tú eres muy linda y muy…— La bese.
— ¿Muy que? — Interrumpió el beso.
— Muy inocente. — Le dije en broma.
— Si claro, parece que no recuerdo quien fue el inocente ayer. — Dijo doblándose de la risa.
— Veras que la próxima te ganare.
— Ya lo veremos. — Dijo mirándome vengativamente.
— Tú lo has dicho, ya lo veremos. — Detuve el auto y enseguida intento bajarse
— ¿Qué vas hacer? — Le pregunte de manera sarcástica
— ¿No comeremos aquí? — pregunto confusa
— Si pero espera, mira tienes una basurita en la pestaña. — No, no, yo te la quito. —  Dije deteniendo la acción que pensaba hacer con su mano, me acerque haciendo ademan de limpiarla.
— Cierra los ojos para ver. — Una vez que cerro los ojos me acerque a ella y la bese, ella trato de hacerse hacia atrás pero respondió a mi beso, haciéndolo un beso eterno.
— Que feliz me haces K. Dijo mirándome fijamente con sus ojos brillosos.
— Y tú a mi Albanni. Simplemente te amo.

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