martes, 10 de febrero de 2015

Capitulo VI



2 meses luego de haberme recuperado de aquel accidente, me encontraba cenando con Albanni una noche antes de casarme. Ella no tenia idea de lo que le había planeado, así como tampoco tenia idea de la noticia que me daría; terminamos de cenar entonces me levante y subí el tono de mi voz para que todos allí prestaran atención a lo que diría, tome a Albanni de la cintura y suavemente la acerque a mi.
 — señores esta es una noche muy especial para mi y para este hermoso ángel que esta junto a mi, esta noche es la mas importante de mi vida y sin temor a equivocarme es la mas especial porque mañana me casare con una princesa que me ha demostrado su amor todos y cada uno de los días, segundo por segundo, minuto por minuto, todas y cada una de las horas que vivimos juntos por eso y por muchas cosas mas quiero proponer un brindis con todos por nuestra felicidad.
Luego de dar esas palabras escuchaba solo los aplausos de las personas tras el sonar de las copas, lo que siguió fue el beso apasionado que nos dimos tras un “Tonto” de cariño que susurro Albanni en mi oído. Nos dirigimos tomados de la mano al auto, al subir.
— Amor, es muy lindo todo lo que haces por mí, pero debo decirte algo ayer fui al medico para una revisión de rutina, y le comente que estaba ansiosa por tener hijos entonces me miro de una manera recia y me dijo. ­  —Señorita, creí que Ud. lo sabia, lamentablemente eso para usted es imposible, su vientre no aguantaría un hijo por lo que automáticamente abortaría. — Luego de esas palabras Salí corriendo deseando morirme, amor no podre casarme contigo.
Sentí como el mundo caía a mis pies, no por la noticia que me había dado, sino porque la veía llorar una vez más, y eso me dolía en el corazón, un hijo no iba dañar mi futuro con Albanni por lo que levante su cara la bese y le dije
— Calla, no digas nada más y no sigas llorando que me duele verte así, no dejare que eso sea motivo para dejar hasta aquí lo que hemos formado, lo que hemos vivido o lo que hemos superado juntos; aunque… aunque no me des hijos, me bastara con estar con la mujer que amo, además podremos adoptarlos. Deja de preocuparte por tonterías que mañana será nuestro día mas especial porque nos vamos a casar ¿ok?
— Esta bien, pero no hemos preparado nada, yo solo tengo el vestido ¿y los invitados, los preparativos?
— No te preocupes por nada, mañana te buscara una limosina en tu casa y te llevara al lugar donde nos casaremos solo te pediré que te coloques esta venda en los ojos, yo allá te recibiré para darte una sorpresa pero colocátela ¿si? — enseguida le acerque una venda negra.
— Claro que si amor, gracias por entenderme. — Con mi dedo índice silencie sus palabras
— Te amo demasiado como para dejar que cosas así por más duras que sean afecten mi amor por ti. — La deje en su casa y me dirigí a mi nuevo hogar la casa de la playa donde ya estaba todo listo, tanto para que se mudase conmigo como para casarnos la sorpresa que se llevaría pues no tenia idea de donde iba ser nuestra boda.
Al día siguiente a eso de las diez de la mañana mande a Andrés, mi fiel mayor domo y mi viejo mejor amigo, cuando llego le abrí la puerta, que hermosa se veía con su magnifico vestido blanco que casi en forma de olas, sonreí al ver que se había colocado su venda tal y como se lo pedí.
— Hola mi amor, ¿preparada?
— No he dormido esperando el momento ¿me puedo quitar la venda?
— Aun no, ahora yo te llevare a otro lugar
— Esta bien, pero sujeta mi mano para sentirme segura. — Sonreí le tome la mano y la subí a mi auto, nos dirigimos a un crucero que ya había anticipado en uno de los yates de mi padre solo iban sus padres y mis padres ah y el padre que nos casaría. Cuando llegamos la ayude a bajar y le quite la venda de los ojos dejándola que detallara el yate mas grande que tenia mi padre el cual ahora era mío, una pancarta a cada uno de los lados que decía te amo Albanni y Albanni te amo. Atrás había mandado a pintarle un corazón y en medio una imagen de nosotros besándonos abajo decía felices por siempre.
— Amor, esto es magnifico es muy hermoso, te amo con todo mi corazón. — dijo saltando a mis brazos aferrándose a mi.
— Ven subamos, el padre nos esta esperando. — Al subir inmediatamente salieron nuestros padres gritando “Sorpresa”, ella me vio y sonrió aun mas, nos dirigimos al altar enseguida el padre empezó el ritual, decidí apurarlo y que dijera solo la ultima parte.
— Albanni Stefanya aceptas a este hombre para amarlo y respetarlo hasta que la muerte los separe.
— Mmm si padre acepto
— Y tu Andrew ken aceptas a Albanni Stefanya para amarla y respetarla hasta que la muerte los separe.
— No… no solo para amarla y respetarla sino también para molestarla, besarla en fin si acepto
— Bien una vez dicho esto que lo que ha unido Dios no los separe el hombre. Puedes besar a la novia. — No había terminado de decir esto cuando ya nos estábamos besando.
— Bebe creo que no nos movemos.
— Jajajaj, no es eso amor es que aquí estaremos hasta en la noche y luego nos iremos de luna de miel
— Bueno y a donde me llevaras
— A conocer el mundo. — Le dije sonriente, nos dirigimos hacia la sala de reuniones donde se llevaba a cabo la fiesta y allí duramos entre bailes, besos, caricias y demás juegos hasta caer la noche, una vez que oscurecía nuestros padres se fueron dejándome solo con ella y Andrés el cual dirigía el yate,  nos alejábamos hacia el horizonte viendo desaparecer la orilla con nuestros padres tras nosotros. Nos dirigimos al camarote para unir una vez mas nuestros cuerpos en un ardiente deseo y amor el cual lo llevaríamos por todo el mundo.

Capitulo V



La mañana siguiente, pude ver el amanecer mas hermoso y aunque no viera por la ventana, la veía a ella y para mi eso era perfecto, salimos hacia la catedral y hablamos con el obispo organizando el día de nuestra boda, la cual había quedado pautada para dentro de dos días. Una vez que salimos de la catedral nos dirigimos una vez mas a casa.
— Bebe ¿me buscas o te busco para ir al baby shower?
— Yo te llevo mi vida, acuérdate que igual tendré que asistir.
— Esta bien amor, ven vamos a casa para cambiarme.
— Pero si estas bien. — Dije mirando el escote de su vestido negro.
— No, bien para ti pero es un baby shower no una velada romántica.
— Ok vamos a tu casa. — Sonreí y la bese. Me gusta besarla como si se generara dentro de mí una sensación muy grata, la cual no encuentro palabras para describir lo genial que se siente.
Llegamos a su casa, me dio un beso en la mejilla, bajo del auto y entro a su casa, 5min mas tarde, mi teléfono sonó.
“Mensaje de Albanni”
Ella: amor, te extraño ven y me ayudas a escoger que ponerme.
Yo: ok, ya entro, yo también te extraño.
Entre inmediatamente, ella estaba en su habitación sacando todo lo que tenia en su closet sin saber que ponerse, tome una camiseta morada con rayas blancas.
— Esto te lucirá bien. — Exclame sonriéndole
— Para ti, esta muy escotada
— ¿Y? esto te hará ver bien. — Dije mientras me acercaba a ella lentamente, le quite el vestido con sutileza dejándola una vez mas desnuda solo para mi, nos dejamos caer en la cama dejándonos llevar por la pasión entre caricias y besos.
— Amor me iré a duchar ¿Quieres venir conmigo? — Dijo de manera incitante
— ¿Contigo? No, tal vez después con ese cuerpo no. — Bromee sonriéndole
— ¡Ah si, pues ahora te vienes conmigo! Dijo tomándome de la mano y halándome hasta la ducha, al entrar note como su cuerpo mojado se veía mas sensual y excitante, no pude resistirme, me beso y volvimos hacer de las nuestras una vez mas.
— ¿En que piensas bebe?
— En ti, tú eres mi vida, te amo y te amare aun después que muera.
— Esa frasecita tuya no me gusta bebe.
— Pero es la verdad.
— Bueno, yo también te amo bebe.
Salimos de la ducha, nos vestimos, al final se coloco la camiseta que le había escogido, la cual le quedaba perfectamente ajustada resaltando su exuberante y distinguido busto, un jeans blanco levanta trasero. Simplemente se veía sensual.
— Y te quejabas por la camiseta. — dije sarcásticamente.
— Voy a estar contigo ¿Verdad?
— Desde luego que si.
— Entonces estaré espectacular para ti.
— Ok, vamos a casa para cambiarme de ropa también.
— Esta Bien solo dejame secar el cabello. — Replico.
— Pero te ves bien así. —Dije despeinándola.
— Ya, dejame secar el cabello. — Dijo fingiendo molestia.
— Mirame. — La gire hacia mi, la volví a besar. — En el mundo hay miradas de todo tipo, miradas que matan, que enamoran, curiosas, indecisas, inocentes, descaradas, miradas que se escapan más allá de donde deben mirarse hay miradas que sucumben a otras, pero la tuya, la tuya es especial, me matas cuando le tuerces los ojos a los demás, me enamoras cuando sonríes y tus ojos se ponen chiquitos, en fin sencillamente te amo. — Volví a besarla, esta vez un beso duradero, un beso que demostraba todo lo que sentía por ella, simplemente un beso de amor, con una lagrima que deslizaba por su suave mejilla.
— Te amo, Gracias por existir en mi vida.
Nos dirigimos al baby shower de su prima, al llegar su prima nos recibió, aunque me hizo una mirada despreciativa, seguí tomado de la mano caminando hacia su casa; yo se que le caigo mal aunque no se exactamente porque.
— Pasen, tomen asiento. — Indico sonriente hipócritamente, luego llegaron las demás invitadas, visualiza todo el ambiente y solo veía mujeres, era el único hombre allí.
— Perdoname no quería venir sola. — Susurro en mi oído.
— Tranquila, bueno ya estas aquí, luego te busco por ahora me voy. — Dije un tanto serio.
— Ok, pero antes…— Y me dio un beso de placer, de amor, de esos que solo ella sabe dar. Besos rústicos mezclados con sutileza. Salí rápidamente hacia mi auto, estaba loco por irme de aquel lugar, encontrarme con mis amigos tomar unos tragos y demás, o al menos eso pensaba que pasaría. Encendí mi auto, ajuste el retrovisor y note que ella me despedía desde la puerta con su sonrisa que me enamora, seguí viéndola sin fijarme en el camino, por lo que no pude observar que el semáforo estaba en rojo, cuando iba cruzando a mitad de la calle solo pude escuchar el aturdidor sonido de la bocina de un camión que se dirigía a toda velocidad hacia mi, no pude reaccionar solo observe cuando Albanni se echo los brazos encima.
— Albanni, perdoname por no poder casarme contigo. — Fue lo que pensé en ese momento.
Cuando reaccione mi cabeza estaba sobre las piernas de Albanni, su pantalón estaba todo ensangrentado, igual sus manos, no resistía verla llorar, trate de moverme pero me era imposible gire mi cabeza visualizando mi auto destruido por completo dándome una imagen de como me encontraba en ese momento.
— ¿Qué… ¿Qué ha pasado? — Dije sintiendo un dolor muy intenso en todo mi pecho, sentía que poco a poco mi corazón se detenía y me quedaba sin aire.
— No hables amor por favor. — Dijo llorando desesperada pidiendo a gritos una ambulancia.
— Bebe no quiero que llores por mi.
— Callate, callate no gastes fuerzas por favor. — Se desesperaba cada vez más.
— Ven dame un beso. — Pedía un beso para despedirme de este mundo con lo que más amaba, sus besos. Al besarme sentí que me decía que me quedara con ella, que no me fuera, en ese beso se aferraba a mí.
— Amor te amo en vida, y te amare aun después que muera.
— Callate, amor no te vallas, quedate conmigo no me dejes sola por favor te lo suplico. — Dijo Albanni llorando y una de sus lagrimas cayo en mi mejilla, sentí un dolor mas horrible del que sentía, sentía que se desgarraba mi corazón al verla llorar de esa manera.
— Te amo. — Cerré mis ojos dejándome llevar lentamente por la muerte.
— No amor no te mueras. — Grito cayendo desolada sobre mi, me beso y en ese momento pude morir en paz, pero susurro con la poca fuerza que le quedaba “Mi amor te hará vivir” con una lagrima en sus labios me dio un ultimo beso dándome fuerzas para seguir viviendo. Abrí mis ojos respondí a su beso y le dije.
— Gracias por devolverme a la vida.
— No fui yo, fue la fuerza de nuestro amor. Cerré mis ojos una vez más, y no los pude volver abrir, pero pude escuchar todo a mí alrededor.
3 Meses pasaron desde aquel accidente hasta hoy que pude abrirlos, Albanni ha estado las 24horas del dio los 7dias de la semana a mi lado, hablándome, ella sabia que yo la escuchaba, me besaba y me decía que abriera los ojos que me extrañaba, que ni se me ocurriera irme sin casarme con ella, pero que sobre todo recordara que con ella no moriré, pues su amor me hará vivir.
Esa mañana Albanni se acerco a darme un beso mañanero como lo hacia todos los días, al besarme la abrace, y de la emoción, se abalanzo sobre mi.
 — Te amo, te amo, te amo, sabia que despertarías tarde o temprano y aquí estaría para recibirte. — Dije entre cortando sus palabras con un beso.
— Esta bien amor, te pude escuchar todo este tiempo, también sentí todos y cada uno de tus besos, recuerda que te amo en vida y te amare después que muera.
— Shh, nunca vuelvas a repetirme esa frase, mi amor te hará vivir, y esa frase trae mala suerte. — Dijo silenciándome y reclamándome con un beso largo y apasionado de bienvenida.

Capitulo IV



Han pasado ya seis meses desde que Albanni y yo nos hicimos novios. Han sido los mejores momentos de mi vida y pensar que siempre me he preguntado ¿Qué sonido hace el amor al romperse? Y ¿Es relativo el tiempo que se dura enamorado al tiempo que se vive tratándose de olvidar un amor? No lo se, y espero no saberlo, por mas que siempre he buscado respuesta a todas mis preguntas; pero estas dos no las quiero responder.
Estos seis meses se han tornado los meses mas cortos, y es que aun no he entendido ¿Por qué cuando se es feliz el tiempo  pasa volando?, esos momentos de felicidad que he vivido con ella como guerras, locuras, bromas, abrazos, besos y muchas cosas mas son los que han hecho que el tiempo se pase muy rápido.
Hace un mes que llegaron mis padres, y han visto lo felices que somos Albanni y yo, por lo que mi padre me aconsejo que no perdiera tiempo y que me comprometiera con ella. Esta noche será definitiva, le pediré matrimonio, para lo que he mandado hacer especialmente para ella un anillo de compromiso individual de diamante, el cual irradia igual o menor belleza que ella, no creo que haya algo o alguien mas hermosa que mi Albanni.
Una vez que tenía el anillo en mis manos, tome el móvil y decidí llamarla, sonó hasta colgarse pero nadie contesto, marque una segunda vez con el mismo resultado de la primera, no sabia que pasaba me preocupe por mi mente pasaba lo peor, observe durante 5 minutos 30 veces la hora, no pude mas y me dirigí a su casa. Salí en mi auto a toda velocidad frenando en seco frente a su casa, todo estaba muy calmado decidí serenarme un poco, baje del auto, toque a su puerta 10min. 15min. 20min. Nada nadie salía, ahora mi preocupación era mayor. 12:30pm, 1:00pm, 1:30pm, nada sin señal de Albanni por ningún lado.
Justo el día que le iba pedir matrimonio se desaparece, me quede dormido viendo el reloj, la ultima hora que vi eran las 3:25pm, cuando desperté 6:30pm tome una vez mas mi móvil y la llame.
— Hola amor, perdóname por no haberte contestado estaba ocupadísima y mi móvil lo tenia en silencio por lo que no lo escuche. — Apenas escuche su voz mi corazón se acelero de nuevo sentía una gran alegría, estaba bien eso era lo que me importaba.
— Tranquila mi vida, solo que me tenias preocupado. Ahora solo te quedan 2 horas.
— ¿2 horas para que?
— Quiero llevarte a cenar, ¿aceptas?
— Claro que si amor. Pero quiero verte ya, estoy arreglada ¿Puedes pasar por mi?
— ¿Dónde estas?
— En casa de mi prima.
— Bueno me voy de volada.
— Ok cariño te espero. — Finalizo la llamada enseguida me levante de la cama, me arregle baje los escalones de volada subí al auto y lo acelere a fondo, manejaba como el propio corredor profesional, llegue a donde estaba ella frenando en seco, me baje rápidamente y me dirigí a ella corriendo, la tome en mis brazos la levante girándola, ella solo se reía, la recosté al auto y la bese como si hubiera pasado tiempo sin verla o sin saber de ella.
— También te amo. — Dijo sonriendo sin dejar de besarme. Subimos al auto y nos dirigimos a mi casa, pero ella inmediatamente me pidió llevarla a la de ella pues necesitaba cambiarse si quería ir a cenar conmigo. La lleve y me despedí de ella con otro beso.
Luego de las dos horas me llamo para que fuera a buscarla, inmediatamente acudí a ella, y como siempre al salir me dejaba boquiabierto solo al verla, salía desfilando un impetuoso vestido corto color purpura, provocante a las miradas de cualquier hombre.
— Hola bebe. — Subió al auto y me beso.
— Hola mi vida, ¿Puedo saber en que estabas ocupada?
— ¿Celoso?
— No, ¿Por qué habría de estarlo?
— Te conozco, estas celoso.
— Bueno si un poco amor, es que todo el dio sin verte ni hablarte.
— Tontito, soy toda tuya amor no debes sentir celos. — Dijo besándome tiernamente.
— Esta bien.
— ¿Recuerdas que hay en 2 días?
— No amor, no recuerdo ¿Qué hay?
— En 2 días es el baby shower de mi prima por eso estuve desde anoche allá, con ella. Ah y tú, iras conmigo.
— No amor, eso no es para mi.
— Amor acompáñame por favor, por favor, por favor. — Dijo haciendo puchero, sabia que de esa forma no podría decirle que no.
— Esta bien, te acompañare. — Dije inmediatamente, esa vocecita me enamoraba mas, y me hacia decirle si a todo lo que me pidiera.
— Te amo corazón
— Yo te amo más. Bueno amor hemos llegado. — Nos bajamos del auto e inmediatamente pensé no, el matrimonio se lo pido mañana planeare algo con mis amigos.
Entramos en el restaurante, cuyo nombre no recuerdo pues iba observando el vaivén de sus caderas, me tenía hipnotizado, pedimos pollo con crema Célery, y lo que no puede faltar en cualquier tipo de velada, un vino español para degustar mejor los sabores.
— Amor, quédate esta noche conmigo.
— Bebe, esta noche no, estaré ocupada con mi prima hoy me quedare con ella, mañana ¿si?
— Esta bien amor, no me opuse no vaya ser que la convenciera y pues mañana seria mejor con lo que tengo en mente.
Terminamos de cenar y Albanni me pidió que volviera a llevarla con su prima, la lleve una vez que la deje, llame a Melo para empezar a organizar la cena mañana.
— Melo, preparación de velada romántica.
— Te habías tardado ¿y para cuando?
— Para ya, dormiremos en la casa de la playa allá quiero organizar todo.
— Romántico de…
— Jajajaj sabes que me gusta ser así.
— Ok, pero llama a los otros para que ayuden. — Inmediatamente llame a Rauddyn y a Franknir, los recogí a todos  e inmediatamente les dije lo que quería hacer. Llame a mi padre para decirle que no me quedaría en casa.
— Padre, te tengo buenas noticias.
— ¿Qué esperas para decírmelas?
— Mañana le pediré matrimonio a Albanni para casarnos en tres días. Hoy no me quedare en casa y me mudare a la casa de la playa con ella.
— Ok hijo, felicidades.
— Gracias padre. — Finalicé la llamada e inmediatamente puse mi plan en acción.
— Muchachos este es mi pensar. — Y les entregue a cada uno una nota de lo que quería organizar.
— Veo que no dormiremos hoy. — Bromeo Melo.
— Vamos chicos, hoy por ti mañana por mí.
— Eso espero, cuando cuadre mi boda quien no me ayude lo mato. — Dijo Rauddyn.
— A mi me tendrán que colaborar. — Dijo Franknir viendo la lista. Luego de hablar empezamos a trabajar sin descanso hasta las 5:10pm, no dormimos en toda la noche ni nos detuvimos en todo el día, menos mal que aquí se trabajan las 24 horas del día por lo que pudimos conseguir todo lo que necesitábamos, pero no fue tanto trabajo sino viendo donde quedaba bien todo específicamente el camino.
Cuando termine encendí mi móvil y empezaron a llegar los mensajes de Albanni.
Ella: Hola bebe buenos días. 9:48am.
Ella: ¿Estas molesto por algo? 1:37pm.
Ella: ¿No me hablaras? 4:50pm.
Ella: Cuando quieras me llamas. 5:10pm. Inmediatamente la llame.
— Hola amor ¿Cómo ha estado tu día?
— Normal. — Pude notar su tono enojado.
— ¿Por qué habría de estarlo?
— ok, entiendo amor no te llame porque organizaba una sorpresa paso por ti a las 8:00pm.
— ¿Sorpresa para mi? — No tardo mucho su enojo, pude notar otra vez a mi amada y amorosa Albanni.
— Si, y lleva traje de baño lo necesitaras.
— esta bien bebe, te amo. — esos “Te amo” siempre me enamoran, pensar que los escuchare siempre me hace emocionar. El resto de horas pasaron lentas, a las 7:55pm salí a buscarla, coloque un pendrive en el reproductor y empezó a sonar mi vida eres tu de Sonyk el Dragón. Tararee la canción hasta su casa le coloque pause para la mejor parte.
Subió al auto.
— Hola corazón. — Dijo besándome.
— Hola bebe. — respondí a su beso.
— Toma bebe ponte esto. — Le extendí una venda negra.
— ¿Y esto? — Comento extrañada.
— Póntela en los ojos, te llevare a un lugar sorpresa. — Le dije sonriendo, una vez que se la coloco. — Ahora escucha. — Coloque play a la canción y la cante a coro.
Me paso los días las noches enteras
Pensando en el amor que corre por mis venas
Pensando que buscaba en alguien que me quisiera
Y que al final encontré a alguien que vale la pena.
Apague el reproductor y le dije. — Ese alguien eres tu Albanni te amo.
— Yo también te amo y mucho amor. — una vez que llegamos a la casa de la playa le quite la venda.
— Sorpresa amor.
— Amor que hermoso. — Dijo sorprendida, y no era para menos ante sus ojos se Notaba el negro cielo manchado con putitos luminosos, la enorme luna llena que se reflejaba en cada una de las olas las cuales mágicamente brillaban gracias a la biodiversidad de la playa que les dan ese toque mágico. La lleve de la mano por un camino iluminado por velas rojas, el cual nos guiaba a un gran corazón de igual forma iluminado los bordes y el interior relleno de pétalos de rosas rojas y blancas, en el centro tenia situada una mesa solo para dos, con un mantel blanco, un ramo de flores, el cual identificaba mi puesto, una vela aromatizada que emanaba un exquisito aroma a vainilla, el cual se confundía el olor de agua salada, junto con el olor que emana de la vela cuando se derrite, simplemente un aroma único para una velada especial.
— Que hermoso amor ¿todo esto por mi?
— Bueno, ahorita viene otra y luego otra. — Dije bromeando.
— Muy bonita la sorpresa.
— Eh, esta no es la sorpresa. — Dije sonriente.
— ¿entonces cual es la sorpresa? — Saque mi móvil. — Ahora.
Ya le había pagado a Franknir para que fuera el mesero de nuestra velada, llegó y sirvió 2 tiramisú de fresas con crema luego nos sirvió en dos copas de cristal el champagne que acompañaría el plato fuerte “Brochetas de langostino”. Que mejor para cenar en una playa.
— ¿Te gustaría casarte algún día? — Pregunto Albanni dejándome sorprendido pues era lo que quería pedirle.
— Claro que si amor ¿Y tú?
— Desde luego ¿Conmigo?
— Si tu quieres, claro que si recuerda que tu eres la casualidad mas bella de mi vida.
— Sabes que te amo. — Se dirigió a mi me beso y volvió a su asiento.
— Claro que si, yo también te amo por eso estoy contigo.
En ese momento Franknir trajo las brochetas.
— Brindo por que nuestro amor nunca se acabe.
— Amen. — Dije chocando nuestras copas. — Te amo en vida y te amare aun después que muera Albanni.
— Shhh, calla que mi amor te hará vivir. — Dijo colocando su dedo índice sobre mis labios.
— Amor quiero darte un regalo, cierra los ojos. — Al hacerlo saque de mi traje una cajita que coloque en la mesa. — Puedes abrirlos. — Al abrirlos no pudo ocultar lo sorprendida que estaba al ver que la cajita tenía un anillo dentro, el cual lo mande hacer especialmente para ella. Un anillo de platino con su nombre grabado en la parte de abajo y en uno de los costados con zafiros decía te amo y en el otro Albanni, en el centro el diamante finamente pulido en forma de corazón.
— Albanni, todavía no entiendo como trabaja el destino, lo que comenzó con un simple vistazo ha crecido evolucionando en un gran amor, y hoy quiero pedirte que unas ese amor para siempre para lo que te pregunto ¿Quieres casarte conmigo?
— Claro que si amor encantadísima, siempre me has hecho feliz sabiendo lo que quiero escuchar de ti.
— También quiero pedirte que te quedes conmigo esta noche.
— Si amor, hoy me quedare contigo.
Terminamos de cenar y decidimos caminar descalzos a la orilla de la playa, antes tome mi móvil sin que ella se enterara. — Listo pueden irse les debo una. — inmediatamente me fui con ella, nos acostamos en la playa viendo las estrellas, en medio de besos
— Tengo una idea. — Dije sonriente
— Ok, sorpréndeme. — Dijo Albanni. La tome en mis brazos le pedí que cerrara los ojos y la lleve hacia mi habitación que solo permanecía iluminada con 3 velitas en una mesita junto a la cama, que se encontraba debidamente arreglada con pétalos de rosas blancos y rojos, mezclando los colores de la pureza y la pasión en un solo lugar. La solté suavemente sobre la cama. — Ábrelos. No deje que pronunciara palabra alguna, me pose encima de ella y entre besos y caricias nos fuimos desvistiendo, mis manos recorrían lentamente, note como se excitaba por sus besos ardientes, nos dejamos llevar por el deseo y la pasión, sentía como su corazón se iba acelerando poco a poco, recorrí con mis labios cada parte de su cuerpo, sus pechos eran una fuente embriagante de placer, mi corazón se aceleraba como un torrente que aumentaba de pasión y entre gemidos, caricias y besos quedaba grabado nuestro amor, y quedaba grabado mi ser en ella, pues era la primera vez que hacia el amor. Esa noche nunca la olvidare. Ya exhaustos decidimos dormir abrazados como nunca lo habíamos hecho.
— Te amo amor. — Dijo recuperando el aliento.
— Yo también te amo. — Cerré mis ojos por un momento podía sentir su cuerpo caliente, la besaba sintiendo su respiración aun un poco agitada.
— Te amo. — Susurro cerrando los ojos.
— Yo más. — Susurre también juntando nuestros labios, recordando toda la velada inolvidable. Al fin me casare con la chica de mis sueños, o al menos eso pensaba que pasaría.

Capitulo III



Cuando llegue a su casa, quede atónito ante la maravillosa vista, ella ya me esperaba afuera, al llegar empezó a acercarse, rápidamente me baje y le abrí la puerta del copiloto, y de esa forma detallarla mejor con ese vestido blanco un poco corto, haciendo contraste con mi traje, formábamos buena pareja. Además se veía sensual y provocativa.
— Pensé que ya no existían los caballeros. — Dijo sonriente una vez más con sus labios carmín.
— Pues, ya vez que te equivocaste. — No le dejaba de sonreír, ella simplemente me hacia feliz. Me dirigí al restaurant donde ya había hecho las reservaciones. El Rivercafé.
— Mírate estas mal arreglado. Dijo arreglándome el corbatín, mientras lo arreglaba, sentía como mi corazón empezaba a latir mas y mas rápido, seguí conduciendo callado por todo el camino pensando en las emociones que ella me hacia sentir, al menos uno de los dos estaba enamorado del otro, ese uno era yo y ese otro era ella, aunque no quería demostrárselo, hasta no estar seguro que ella sintiera lo mismo por mí. Al llegar de igual manera le abrí la puerta, con un mando a distancia coloque la sirena al auto. Entrelace su brazo al mío, nos dirigimos a la mesa e inmediatamente nos acercaron el menú.
— Me puedes traer una botella de cansillero del diablo por favor. — Le dije al mesero mientras Albanni me miraba sonriente.
— Ok, y ¿que van a cenar los señores? — Pregunto el mesero, con la mirada le decía a Albanni que escogiera ella.
— Pasta a la marinera. — Sugirió Albanni.
— pasta a la marinera para la dama, ¿y para el caballero?
— Igual — Dije viéndola a los ojos y sonriéndole, Albanni se sonrojo; el mesero se dirigió a buscar nuestros platos.
— “Cansillero del diablo” que nombrecito para un vino. — Exclamo.
— Tienes que probarlo, te gustara te lo aseguro. — Hable suavemente para no molestar a los demás.
— ¡Mmm, si tú lo dices!, me siento un poco apenada.
  — ¿Apenada? ¿Por qué?
— porque ya acepte una cena contigo y te conocí apenas ayer. — Señalo cabizbaja.
— Venga, no te preocupes. En ese momento llego el mesero con nuestra botella, además de 2 copas de cristal, para degustar mejor el vino. Inmediatamente sirvió las dos copas y se retiro una vez mas.
— Brindemos por un día especial que hemos vivido hoy, por esta hermosa noche, y brindemos por ti, ¿Salud?
— Salud. — Sonamos las copas en son del brindis.
— ¿Por mí? ¿Por qué por mí? — Pregunto extrañada.
— Bueno, porque… no te apenes cuando te vuelva a invitar a una cena. — Dije lo primero que me pasaba por la mente, aunque el brindis no era exactamente por eso, sino más bien porque estaba allí, en ese momento conmigo.
— Ok, también brindemos por lo nuevo que pueda nacer. — Sonrió una vez mas, dejando ver un leve y hermoso brillo en sus labios, como quería quitarle ese labial con mis labios, pero me tuve que resistir, aunque se que de mañana no pasara, o creo que no pasara.
El mesero nos trajo la cena, retirándose inmediatamente, no duro ni 15 minutos, eso es buen servicio. Sentí celos de la pasta en ese momento, ella si podía quitarle su labial.
— ¿Esta buena la pasta? — Pregunte en broma.
— ¡Deliciosa! — señalo inmediatamente. — ¿Por qué? ¿No te parece?
— No, no, es solo que tú tienes un aderezo especial. — Sonreí y señale su labial.
— Ah, ahora entiendo, pues, si, hasta sabe mejor. — indico provocativamente.
— ¿Puedo probarlos yo también?
— Jajajaj, ¡no! — Dijo soltando una suave risilla.
— Ok, tendré que esperar más. — Indique echándome un poco hacia atrás.
— Pues si, tendrás que esperar. — Soltó otra risilla.
Terminamos de comer y nos dirigimos a su casa para así dar por terminado la noche.
— ¿Te ha gustado? — Fije la mirada en sus ojos.
— Ya, que me haces sonrojar. — Dijo sonrojándose. — Y si, si me ha gustado, gracias por todo, pero no te fijes tanto en mi fíjate en el camino.
— ¿Miedo?
— Jah, ¿miedo de que? — Respondió en tono retorico.
— Digo, porque nos estrellemos o algo así.
— ¡No, no tengo miedo!
— Entonces ¿Por qué me impides mirarte?
— Porque me haces sonrojar. — Dijo pintándose los labios una vez más.
— Ok, no te mirare más entonces. — Bromee posando mi mirada en la carretera fingiendo seriedad.
— No, no quise decir eso es que…
— ¿Es que qué? — La interrumpí.
— Es que… tú… bueno yo… en fin, me incomodas.
— ¿Ahora te incomodo? — Dije vacilante, pues ya sabia exactamente lo que pasaba, y eso me dio la oportunidad de planear lo que pasaría mañana.
— No, no me incomodas, sino que, me da pena es eso. — Cambio su mirada hacia la ventana.
— Bueno, entiendo.
Llegamos a su casa y ella se bajo del auto, pero no sin antes volverme a dejar su firma personal, un beso que quedo grabado en mi mejilla. Una vez mas, llegue a mi casa y me volví a desvestir, me coloque un short playero y una camiseta de tirantes negra; me lancé a la cama y encendí mi tv, coloque una película llamada Antes de partir de Jack Nicholson y Morgan Freeman, la que me hizo cambiar la forma de ver las cosas, coloque a cargar mi móvil, que le quedaba solo el 9% de la batería, una vez que lo conecte, se ilumino la pantalla.
“Mensaje de Albanni corazón”
Ella: Creo que el vino me ha caído mal.
Yo: ¿Por qué lo dices? ¿Te sientes mal?
Ella: no, no puedo dormir.
Yo: No debió ser el vino, tal vez la pasta que escogiste.
Ella: A lo mejor, y ¿que haces?
Yo: veo una película hasta que me de sueño y ¿tú?
Ella: Trato de dormir, pero no puedo.
Yo: ¿Quieres venir? Vemos la película y nos dormimos, además así te cuido.
Ella: jajajaj, eso quisieras.
Yo: pues si, eso quiero, por eso te invito, jajajaj.
Ella: pero yo no, esta oscuro y le temo a la oscuridad.
Yo: ¿voy y te busco?
Ella: noooo, es mas seguro dormir aquí sola, jajajaj.
Yo: bueno, yo solo quise ayudar.
Ella: Si claro, tan humanitario.
Yo: bueno si te ayuda te mando un besito de buenas noches.
Ella: claro que me ayudara, feliz noche descansa y para ti también un besito.
Yo: gracias.
Ni siquiera termine de ver la película, me quede profundamente dormido y sin querer, aunque queriendo, soñé con ella. Podía observarla con un impetuoso vestido blanco de boda, atrás 2 niños la ayudaban a que no arrastrara el vestido, levantando las puntas, su hermoso rostro era cubierto por un velo, se dirigía hacia mi, que la esperaba en un altar, apareció el padre quien nos casaría y me dijo.
— Puedes besar a la novia. — Enseguida, tome su velo lo hice suavemente hacia atrás, sus maravillosos ojos marrones, brillaban de la alegría, su pequeña boquita pronunciaba un te amo, la incline un poco hacia atrás y junte nuestros labios en un beso de amor. Pude escuchar las campanas de las historias de verdadero amor, en mi mente se llegaba la imagen de un valle lleno de flores, una montaña por la que descendía una cascada cristalina donde los rayos del sol la iluminaba y hacia brotar un arcoíris, era el arcoíris mas hermoso que había visto en toda mi vida.
Nuevamente el padre dijo.
— Escuchad hijo mío. — solo podía escuchar una melodía que reconocía perfectamente y que me iba sacando poco a poco de ese hermoso sueño.
Tome mi móvil y en la pantalla se reflejaba “Llamada de Albanni corazón”
— Hola ¿Pudiste dormir? — Dije aun con los ojos achinados por recién levantarme.
— Hola, digamos que un poco.
— Yo te dije que vinieras, tú no quisiste. — Bromee, pues sabia claramente que no iba venir, pero debía intentarlo.
— Jajajaj, si yo se que fui yo quien no quiso ir, para compensarlo, además de todo lo de ayer, ¿Quieres almorzar en mi casa?
— Ok, me avisas cuando tengas listo el almuerzo. — Dije sin creerme que era de verdad que me estaba invitando a su casa.
— ¡Ya! ¡Vente, no has visto la hora! — Grito ahuyentándome el poco sueño que me quedaba.
— No, ni idea, me estoy acabando de levantar.
— Son las 02:00 pm. — Se podía sentir su tono exaltado.
— Esta bien, perdona. — Bromee por su tono de voz. — Dame 20 minutos y estoy allí, ¿Te parece?
— Después nosotras somos las que nos tardamos. — Finalizo la llamada, inmediatamente me levante, tome una ducha militar; de esas que duran 5 min me arregle lo mas rápido que pude una camiseta blanca un pantalón ufo negro y unos converse, inmediatamente me dirigí hacia su casa, mas bien corrí hacia ella, al llegar, tome aire me arregle el cabello con la mano y toque el timbre.
— Hola. — Me dio un beso en la mejilla, dejándome atónito por la ropa que tenia, un pijama azul semitransparente haciendo notar su ropa interior blanca. — Hacia el almuerzo y no pude arreglarme. — Añadió sonriendo e invitándome a pasar.
— Hola, tranquila te ves hermosa, bueno eres hermosa y te ves sexy.
— Que creativo, me dices un alago y te fijas en mi a la vez.
— Eres sencillamente irresistible. — Realmente lo estaba, no podía quitarle los ojos de encima.
— Ven, la comida esta servida, espero te guste es pato a la naranja con patatas fritas y queso crema.
— ¡Mmmm! Que bien cocinas, si cocinas así me casare contigo.
— ¡No volveré a cocinar!
— oye ¿Te gustaría dar un paseo conmigo, ya?
— ¿Adonde? — Dijo emocionada — ¿Adonde? Cambio su tono de voz haciendo que se había atorado.
— Tengo una casa en la playa y quisiera que me acompañaras.
— Claro, pero debes darme tiempo de arreglarme y sin quejarte ¿Ok?
— Ok, entonces te espero aquí.
— Bueno, iré a arreglarme; luego lavare esto. — Se dirigió a su habitación, cerrando la puerta, aunque me conforme con la imagen que mis ojos vieron, simplemente era irresistible, y yo allí sin poder decirle nada, tenia que buscar la manera para decírselo ya no podía aguantar mas, decidí distraerme lavando lo que habíamos ensuciado en el almuerzo.
— ¿Cuál te gusta mas? ¿El negro o el azul? — Pregunto saliendo de su habitación con el cabello aun mojado sobre su hombro derecho y envuelto en una toalla.
— Yo no lo usare, lo harás tú, además soy malo escogiendo. — Dije sonriendo.
— Entonces me quedare así hasta que elijas Cual me coloco. — Contesto tomando asiento en el comedor.
— Por mi bien, te ves mejor así con el cabello mojado. — Sonreí pícaramente.
— Ah, ya veo, pues me voy a mi habitación y me encierro allí. — Dijo haciendo ademan de irse.
— No, espera. Usa el negro te verías mejor resaltaría tu cabello y tus ojos. — Dije al ver que se iba a ir.
— Ok, ya salgo. — Dijo tratando de retirarse, pero al momento de girarse hacia su habitación; su toalla se cayó dejándome contemplar las maravillas del mundo contenidas en su cuerpo escultural. Rápidamente volvió a taparse y se encerró en su habitación una vez más.
— Ya estoy lista. — Dijo abriendo la puerta. — Perdona lo de hace un momento no fue mi intención no quiero que pienses que soy una...
— Shhh, no digas nada mas solo fue un accidente solo eso, no pienso ni pensé mucho menos pensare mal de ti. — Dije interrumpiéndola.
— Gracias, eres muy lindo. — Dijo abalanzándose a mis brazos.
— ¿Nos vamos? — Susurre a su oído.
— Ok, ¿pero en mi auto o en el tuyo? — Dijo de manera vacilante.
— En el mío. — Señale de inmediato.
Acelere por la autopista, podía ver que le gustaba a Albanni, era un motor potente, llegamos a la playa, inmediatamente me invadieron recuerdos nostálgicos de mi niñez.
— Por eso no vengo tan seguido. — Pensé en voz alta.
— ¿Por qué? — Pregunto Albanni
— Esta casa me trae recuerdos de mi niñez. — Dije recordando como con mi padre y mi madre solíamos juguetear en la orilla.
— Ok, entiendo pero ven vamos a bañarnos. — Señalo Albanni.
— pero ¿Ropa para ti? — Pregunte viendo que solo tenía su bolso de mano.
— No te preocupes, desnuda. — Dijo sonriendo pícaramente. — jajajaj, eso quisieras tu, yo vine preparada. — Ya Dijo sacando de su bolso traje de baño de dos piezas rojo.
— Ok, ven te muestro donde cambiarte. — la lleve al cuarto que era de mis padres para que se cambiara tranquilamente, al salir quede estupefacto al ver como resaltaba su cuerpo escultural.
— ¿Cómo me veo? — Pregunto girando para dejarme contemplarla completamente.
— Te ves estupenda. — Dije sonriendo.
— ¿y tú? — Pregunto notando que no me había cambiado aun.
— Ya me cambio espérame. — rápidamente me coloque un short y Salí de nuevo.
— Ven atrápame. — Dijo corriendo hacia la playa, yo detrás de ella la perseguía pero no podía, hasta que la hice adentrarse un poco mas al agua para que esta le impidiera correr, luego de 10 minutos de estar tras ella, pude atraparla, pero ambos tropezamos y caímos, estuvimos a punto de besarnos en cambio yo resistí las ganas y seguí jugando con ella, así fue pasando  el día entre juegos y juegos. Nos dirigimos una vez mas a nuestras casas. Al llegar a mi casa no quería cocinar, pensé no cenar, en ese momento sonó mi teléfono.
“Mensaje de Albanni corazoncito”
Ella: tengo hambre y pereza de cocinar.
Yo: jajajaj. Yo tengo sueño, hambre y pereza de cocinar.
Ella: ¿Sueño por qué?
Yo: agotado, eres muy enérgica jajajaj.
Ella: jajajaj, tu eres el flojo.
Yo: ven, te invito a cenar en mi casa.
Ella: jajajaj esta bien acepto.
Yo: bueno te espero entonces.
Ella: ya voy saliendo de la casa espérame en la puerta si, por favor, por favor, por favor.
Yo: -.- esta bien allí te espero.
Ella: mas te vale.
Inmediatamente me dirigí a la puerta y la espere, al verla en la esquina sonrió, su cabello aun se veía mojado por la playa.
— Aun no he preparado nada. — Dije en tono de disculpa.
— Me invitaste a comer sin tener nada hecho, ¿Qué clase de invitación es esta? — Dijo sonriente.
— Preparare panqueques. — Dije dirigiéndome a la cocina.
— esta bien, te ayudo. — Dijo dirigiéndose a mí.
— Si quieres.
— Claro que quiero.
Mientras preparábamos los panqueques, hicimos todo un desastre estábamos llenos de harina cuyo juego comenzó con un poquito de harina en la nariz.
— Te ves más bonita jajajaj. — Dije riéndome.
— tu te ves mas horrible. — Dijo a carcajadas.
Terminamos de cenar y la invite a ver una película, después de rogarle tanto acepto, una vez que termino la película ella ya estaba dormida, se veía cansada así que la cubrí con un edredón para que no le diera frio, al hacerlo esbozo una sonrisilla que me hizo sonreír a mi también, quería darle un beso en los labios pero me contuve dándoselo en la frente. Cuando desperté en la mañana quede sorprendido ella me estaba abrazando, suavemente levante su brazo, me levante y decidí preparar el desayuno para llevárselo a la cama. Tostadas con tocino, huevos y jugo de naranja un desayuno clásico, me acerque a su oído y la llame suavemente.
— Albanni, Albanni, Albanni.
— Si, estoy despierta, perdón por invadirte. — Dijo estirándose para acabar de despertarse.
— Tranquila, acomódate vamos a desayunar. — Le dije acercándole el desayuno.
— No te hubieras molestado.
— No fue ninguna molestia.
— Mmmm, crujientes como me gustan. — Señalo las tostadas.
— ¿Qué hora es? — Dijo buscando su celular.
— Las 10:30am. — Dije viendo el reloj.
— Es tarde ya. — Dijo asombrada.
— ¿Tienes algo que hacer? — Pregunte con un poco de celos.
— Solo salir con mis amigas ¿y tú?
— Iré a jugar paintball.
— Eres adicto a ese juego. — Dijo sonriente.
— No, solo es mi pasatiempo. — Explique.
— ¿Podemos ir?
— Claro pero esta vez bandos opuestos. — Dije de manera retorica.
— Jah, te ganaremos ya veras, cubriremos todos los ángulos en grupo. — Dijo sonriendo.
— Ok, llamare a mis amigos.
— Pues yo llamare a mis amigas.
Tome mi celular e inmediatamente llame a Melo.
— Melo ¿con quien estas?
— Solo, bueno con el mono de Franknir.
— Copiado, mira pasa la voz guerra de paintball ya, en 30min. En el campo.
— Ok, suena interesante.
— Les cuadrare números a todos si saben aprovechar.
— no me jodas.
— No te estoy jodiendo, llevare amigas.
— ¿Tu o tu noviecita?
— no es mi novia, aun.
— Igual quien las va a traer.
— Ella, la guerra hombres vs mujeres.
— Ah ya entendí la de los números quieres que hagamos la norte-sur-este rincón 1-2.
— Exacto que bien piensas eres casi tan inteligente como yo.
— Quieto Einstein, bueno te esperamos en 20min.
— 30.
— 20.
— Ok, 15 entonces.
— Así me gusta campeón.
— Bueno, ganaremos. — Grito en son de triunfo finalizando la llamada.
Entre una vez mas a donde estaba ella.
— Bueno ya planee con mis amigos ¿y tú?
— Solo 3 amigas y yo iremos. — Dijo Albanni un poco decepcionada.
— mejor, así seremos uno con uno. — Señale sonriendo pícaramente.
— No, no es justo ustedes saben mas. — Exclamo Albanni en forma de puchero.
— ¿Dónde esta tu ya les ganaremos? — Me burle tiernamente.
— De igual le ganaremos.
— Ya lo veremos. — Dije seguro de la victoria que tendríamos.
— Exacto ya lo veremos. — dijo haciendo su cabello hacia atrás y saliendo.
— ¿Adonde vas? — Pregunte exaltado.
— A buscar a mis amigas.
— Las buscamos, ven yo te llevo.
— Pero no cabrán todas, déjame y vamos en ambos autos ¿si? — Dijo en tono suplicante, mirándome como niña regañada.
— Esta bien, vamos.
Se bajo del auto en su casa, saco su auto siempre me han fascinado el sonido de los motores de los autos deportivos, me hace sentir la adrenalina correr por mi sangre.
— Yo te guio, iremos primero a buscar a Andrea. — Me grito desde su auto.
Llegamos a casa de Andrea, sin perder tiempo se subió al auto y ahora me grito que la siguiera buscaríamos a Melanie y luego a Gina. Cuando buscamos a Melanie le escribí.
Yo: ¿Ya no vas full?
Ella: espera, ya a alguien le tocara ir contigo. ¿Miedo a la soledad?
Yo: Soledad es mi tercer nombre.
Ella: jajajaj, tienes nombre de mujer.
Yo: quiero decir… nada olvídalo.
Ella: Si, mejor jajajaj.
Buscamos por ultimo a Gina, Albanni la dejo manejar, y ella paso a mi auto.
— ¿Eso querías? ¿Estar conmigo a solas en el auto? — Dije de forma vacilante sonriendo.
— Si quieres le digo a alguna que se venga aquí y yo me voy allá. — Dijo burlonamente haciendo ademan de bajarse.
— Si quieres inténtalo. — Dije sonriéndole y acelerando el auto.
— No me detendrás con eso. — Dijo abriendo la puerta del auto, rápidamente frene.
— Enserio me dejarías solo. — Dije tomándole el brazo. — Ven, quédate era broma. — Añadí haciéndola subir.


— Yo también bromee. — Dijo enseñándome su lengua y cerrando sus ojos, en ese momento me provoco robarle un beso. Pero ya tenía algo planeado. Llegamos al campo de batalla, Albanni presento a sus amigas yo a mis amigos y fuimos a buscar los uniformes.
— Déjame hablar a mí, yo me encargo. El plan va a ser el siguiente, las separamos y las arrinconamos cada quien por separado, yo las separare desde un principio con lo que les diré, por otro lado la princesita es mía.
— Esta bien, la princesita es tuya. — Dijo Franknir en tono burlón.
— Más te vale que funcione. — Exclamo Melo.
— Funcionara, o para mi será efectivo, ustedes encárguense de las suyas, jajajaj. Pero no cometan el mismo error que en la discoteca. — Les dije advirtiéndoles para que no cometan el mismo error dos veces. Luego de planear lo que haríamos, salimos a llevarles el uniforme.
— Como podrán observar, cada uno de nosotros tiene un uniforme de un color diferente, y hay otro uniforme del mismo color. Así que cada una elegirá que color quiere, y según el que elijan el enemigo será única y exclusivamente el mismo color. Solo que este uniforme rojo, cuyo color es el mismo que tengo yo será para su capitana, en este caso Albanni. ¿Entendieron como va ser el juego?
— Si. — Respondieron todos en coro.
— Repito, no puede tener manchas de otro color sino la del mismo equipo rival.
— Entendido. — Dijo Rauddyn dirigiéndose a empezar la casería.
— Bueno, sin mas que decir les digo ¡Diviértanse! — Grite para que todos se ocultaran y empezara la batalla de los sexos. Decidí esconderme por largo rato. Luego salí en busca de Albanni, llevaba algo en mente y esta iba ser mi oportunidad para que la idea surgiese. Después de un momento de analizar todo el campo, la vi pasar, obviamente ella no me vio a mí, por lo que seguí tras ella le coloque el arma en la espalda e inmediatamente se detuvo.
— Voltea lentamente. — Dije sonriendo; una sonrisa tan grande que no me cabía en el rostro, pues el plan ya empezaba a funcionar, solo el casco ocultaba mi sonrisa.
— Baja el arma suavemente y colócate contra la pared.
— ¿Qué estas pensando?
— Shhh, contra la pared.
— ¿Me dispararías a quema ropa? —Dijo Albanni preocupada.
— ¿Lo dudas? Le dije en broma una vez que se pego a la pared.
— Quítate el casco. — Albanni obedecía lo que le pedía, tenia miedo de que de verdad disparara tan cerca. — Ahora quítame el mío. — Añadí.
— ¿Para que? — Pregunto confundida.
— Quiero ver mejor lo que pasara ahora. — Dije bromeando, ella me quito el casco.
— Ahora escucha atentamente, ¿Recuerdas el primer día que te vi?
— Si, ¿pero que con eso?
— Bueno, desde ese día te quiero en silencio, pero hoy ese silencio habla y te pregunta ¿Quieres ser mi novia?
— ¡Si, acepto! — Dijo dándome un enorme beso, donde me hacia sentir exactamente lo mismo del sueño. Solo que había algo diferente, esta era la realidad.
— Creí que solo yo te quería. — Añadió mirándome fijamente a los ojos con un brillo de felicidad que no se lo había visto, ese es el famoso brillo en los ojos de los enamorados.
— Si, algunas veces por pensar así, dejamos pasar las oportunidades de encontrar el verdadero amor, pero ya ves que también te quiero, incluso mas de lo que tu a mi.
— Bueno, yo te quiero muchisisisimo más. Pero reto es reto, y yo te dije que te ganaría. — Dijo sonriendo de manera maliciosa al ver que yo había bajado mi arma, ahora era ella quien me apuntaba, me dio un beso.
— Este es el beso de la derrota. — Me volvió a besar pero en medio del beso me disparo, pude notar que le había dolido hacerlo. Mientras me quejaba por el dolor, ella me besaba y me consentía, entonces comprendí que ese era un dulce dolor. Fuimos a cambiarnos, y de todos yo fui el único pintado, pero también de todos fui el único que perdió ganando, cuando me quite el protector pude observar que ya se empezaba a enrojecer. Me coloque otra vez la ropa.
— Por eso enamorarse es malo. — Dijo Melo, burlándose de mí mientras Albanni me abrazaba.
— Jajajaj, pues si pero ya me la desquitare. — Nos despedimos y nos fuimos cada quien por su lado, pero antes, el desquite.
— ¿Como se llama quien maneja tu auto?
— Gina ¿Por qué?
— Bueno, Gina por favor llevas el auto a casa de Albanni mañana, hoy se quedara conmigo. — Gina le pregunto a Albanni con la mirada, y esta solo se encogió de hombros sonriendo.
— ¿Esa es tu venganza? ¿Haciendo que no me entregue mi auto hasta mañana?
— No, esa no es mi venganza, es solo que quien me atenderá si el dolor empeora, así como la vez pasada que hasta al centro de salud fui. — Dije fingiendo estar serio.
— Ay, enserio perdóname no pensé que seria para tanto. — Dijo preocupada por mí. Fase 2 del plan lista.
— Me gusta ver tu carita de preocupación. — Le dije acariciando su barbilla y acercándola a mí para besarla.
— ¿Te duele mucho? — Dijo con voz adolorida.
— Con tus besos me mejoro. — Sonreí y le di otro beso.
— ¿Me perdonas? — Dijo sintiéndose mal por haberme disparado
— Si me das un enorme beso
— Pero estas conduciendo. — Frene inmediatamente haciéndola sonreír, logrando un beso de mis favoritos, de esos lentos, suaves y que duran para siempre.
— ¿Amor enserio te duele mucho?
— Si te quedas conmigo te digo. — Sonreí pícaramente mientras una punzada me hizo arrugar el rostro.
— Si amor yo me quedo contigo. — Dijo haciendo notar su preocupación
— Bueno, no me duele solo a veces me dan punzadas de dolor pero leves nada mas.
— ¿Me perdonas? No lo vuelvo hacer. — Dijo agachando su rostro.
— Si amor despreocúpate. — Dije acariciándole su cabello. Llegamos a casa y decidí cambiarme colocarme una camiseta de tirantes, Cuando ella vio que ya no estaba enrojecido sino que se alternaba entre un color verde y morado, se dirigió a la nevera a buscar hielo para que no se me fuera a inflamar.
— Ten, ponte esto y no te lo quites iré a casa a buscar mi pijama y una buena crema que tengo para esos casos.
— Esta bien. — Y salió corriendo a su casa, mientras pensé.
— Vale la pena este dolor, aunque ahora que lo pienso hubiera planeado mejor una cena, pero ya lo hecho, hecho esta. Oye espera, ¿Dijo un pijama? Eso quiere decir que enserio se quedara conmigo esta noche, jajaja. Fase 3 terminada. Mi plan acaba de culminar.
Cuando llego una vez mas, la deje en la habitación, me dirigí a la cocina a preparar patatas fritas con crema Célery, termine de prepararla y note que aun no salía así que toque la puerta.


— ¿Qué quieres? — Su voz se notaba algo baja.
— Ya esta lista la cena.
— No saldré. — Dijo dándole un golpecito a la puerta.
— ¿Por qué? — Dije sin saber lo que pasaba.
— Estoy en pijama. — Pude notar que estaba haciendo puchero.
— Ven, sal no seas tonta. — Dije mientras con las llaves abrí, al pasar note que era porque tenía un pijama igual al que tenía cuando me invito a almorzar solo que este era un poco mas claro, me dejaba ver claramente su ropa interior negra. — Ven amor comamos aquí estamos solos tu y yo nadie te vera, bueno solamente yo.
— Tonto, esta bien vamos. — Dijo halándome del brazo hacia la cocina, al acabar la cena vimos 3msc y tengo ganas de ti. Aunque fueron mas los juegos que hicimos que lo que vimos de las películas. Tratamos de dormir pero yo no la dejaba ni ella a mí.
— ¡Ya déjame dormir! — Dijo en tono suplicante.
— Ok, duerme. — Vacile haciéndome el serio
— Esta bien, ven no puedo dormir y además no tengo sueño. — Dijo besándome y haciéndome cosquillas.
— Tú dijiste que dormirías. — Bromee haciéndome el serio.
— no, ven devórame a besos. — Dijo colocándose encima de mí y besándome.
— Esta bien. — Dije posándome ahora encima de ella, besándola y haciéndole cosquillas, sus risas me enamoraban cada ves más y mas, luego de tanto jugar, me acosté a su lado la abrase, para así quedarnos dormidos.
Cuando desperté ella estaba frente a mí y me abrazaba, al ver su hermoso rostro frente a mí, mire sus labios y suavemente la bese, abrió los ojos en ese momento.
— Buen día amor. — Dijo estirándose.
— Buen día mi cielo ¿Qué tal dormiste?
— ¡Como una reina! — Suspiro. Me levante dirigiéndome a abrir las persianas, el sol hacia brillar sus ojos e iluminaba su cabello, era como si estuviera viendo un ángel, que en realidad estaba con mi ángel.
— ¿Te gustaría ir a comer una ensalada de frutas?
— Es unja magnifica idea, me iré a cambiar. — Se dirigió al baño cerrando la puerta, luego de una corta larga espera salió y nos dirigimos a comer.
 — Te amo K. — Era la primera vez que lo escuchaba tan pronto, pero yo sentía lo mismo.
— También te amo Albanni.
— K, te amare hasta que muera, ¡Eres muy lindo! — Dijo abrazándome y haciéndome sonrojar con la última frase.
— Albanni, te amare en vida y te amare aun después que muera.
— Shhh, mi amor siempre te hará vivir. — Dijo cubriéndome la boca con su dedo.
— Tú eres muy linda y muy…— La bese.
— ¿Muy que? — Interrumpió el beso.
— Muy inocente. — Le dije en broma.
— Si claro, parece que no recuerdo quien fue el inocente ayer. — Dijo doblándose de la risa.
— Veras que la próxima te ganare.
— Ya lo veremos. — Dijo mirándome vengativamente.
— Tú lo has dicho, ya lo veremos. — Detuve el auto y enseguida intento bajarse
— ¿Qué vas hacer? — Le pregunte de manera sarcástica
— ¿No comeremos aquí? — pregunto confusa
— Si pero espera, mira tienes una basurita en la pestaña. — No, no, yo te la quito. —  Dije deteniendo la acción que pensaba hacer con su mano, me acerque haciendo ademan de limpiarla.
— Cierra los ojos para ver. — Una vez que cerro los ojos me acerque a ella y la bese, ella trato de hacerse hacia atrás pero respondió a mi beso, haciéndolo un beso eterno.
— Que feliz me haces K. Dijo mirándome fijamente con sus ojos brillosos.
— Y tú a mi Albanni. Simplemente te amo.